Durante los primeros minutos del partido, antes de que comenzara el vendaval de goles, un sector del Camp Nou ocupado por unas veinte personas se animó a gritar "¡Luis Enrique, Luis Enrique!", pero enseguida el resto respondió con algunos silbidos, que luego continuaron con aplausos. La escena concluyó con otro detalle no menor ... Los gritos de "¡Messi, Messi!" fueron coreados por los 27.099 espectadores que acudieron al estadio, sin divisiones. El pueblo culé no lo dudó y entonó el nombre del ídolo con fuerza y vehemencia, casi tan fuerte como si hubiera anotado un gol.

Como se dijo, a un encuentro que estaba llamado a ser considerado uno más Messi se encargó de ponerle un marco estelar, con la dimensión de lo emocional para él y para la gente, que no quiere ni siquiera imaginar la posibilidad del alejamiento de su máxima figura al final de la temporada.
El tiempo dirá si se curan las heridas que dejó el choque que tuvo con su entrenador y la falta de comunicación con la dirigencia.

Quizá por eso festejó su tanto de manera mesurada y sin estridencias, pero con un gesto que significó más de mil palabras. Apenas ingresó la pelota después del penal, Messi se besó las manos y saludó a la hinchada, algo no siempre visto y que se interpretará por días. Luego sí festejó con sus compañeros y señaló hacia el cielo, como hace en todos sus tantos. Y el técnico Luis Enrique ingresó rápido en el túnel, ya que el árbitro marcó el final del primer tiempo.

Después del partido, hasta tres veces se le preguntó a Luis Enrique por el conflicto con Messi y en las tres dio la misma respuesta. Prefirió alejarse de la controversia que golpea la vida interna del plantel y que traspasó las puertas de la intimidad. Apuntó a cuestiones generales y dirigió la mirada al choque del domingo ante Atlético de Madrid, que antes de la goleada estaba señalado como un punto de inflexión en la continuidad del DT. "Siento que el partido del domingo es importante para el equipo porque nos vamos a enfrentar al campeón de Liga, pero siento que es un partido más. Nos jugamos tres puntos, nada más". Algo es evidente, como consecuencia de los últimos días tan turbulentos, ningún partido es uno más en la vida del Barça.

Fuente: La Nación


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