Es una cuestión de Estado. Si el fútbol lo es, su máximo exponente no podía ser la excepción.
Desde que Lionel Messi anunció que la Selección se terminó para él, se vino el mundo abajo. Las redes sociales explotaron, el respaldo fue mayoritario, los perfiles de Facebook tuvieron un solo tema en común, el clamor popular le hizo sentir que sin él, Argentina no es nada.
Los hashtags que etiquetaban su nombre dispararon a la velocidad del crack. Los portales digitales, los principales títulos de diarios, los programas de radio, la TV, todo monotemático. Los de política, los magazines, los de cocina, los del mundo del espectáculo. Absolutamente todos se hicieron eco de la noticia del deporte más impactante de los últimos tiempos. El mejor jugador de la actualidad, para algunos el mejor de siempre, nos arrancó alto gesto de preocupación y vacío.

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Notas, columnas, opiniones. Todo giró en torno de ese jugador que le llaman de otro planeta. Pero impactó en este. En una porción que adopta el fútbol como ninguna otra nación. Si el fútbol ya es un negocio mundial, con Messi se desestabilizaron las bolsas de las ilusiones. Porque eso es lo que provoca un distinto como él. Hasta psicólogos deportivos intentaron por los medios bucear en la cabeza del genio.
Habíamos perdido otra final, pero perderlo a él fue lo que realmente importó. Rápidamente se olvidaron los penales y el tercer fracaso consecutivo. Messi, sin querer, desvió el foco de atención y solo los elegidos pueden hacerlo.
¿Estás de acuerdo con la renun...

El Presidente, sus compañeros del Barcelona, los campeones del 86, su mujer, Tinelli, deportistas, Maradona. Todos salieron a pedirle: "No te vayas Lío". El pueblo mismo.
La mayor revolución se sintió, tal vez, en las redes sociales. #NoTevayasMessi, #MiMensajeParaMessi, #SinMessi, #QuedateMessi, #FuerzaMessi generaron a lo largo del día después miles y miles de comentarios en Twitter. Pero la vedette en la red del pajarito fue: #NoTeVayasLio, trending topic (tendencia que alcanza el mayor tope). Las cadenas, un tsunami para los whatsapp, convocaban a banderazos en las plazas principales de cada ciudad. Al menos, en el Obelisco, algunos se juntaron. Y Salta, particularmente, en sus calles y bares, también brindó su respaldo y comprensión al crack.

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