Cristian Lambertín inscribió su nombre en la historia de la Liga del Valle de Lerma porque se convirtió en el primer y único árbitro nacional del organismo de la zona.
El arbitraje corre por la sangre de los Lambertín, al igual que su crecimiento en la profesión. Y Cristian es un claro ejemplo porque se convirtió en el tercer "hombre de negro" en su familia en obtener su diplomatura para dirigir a nivel nacional. El primero en lograr este prestigioso título fue su padre, Jesús, y luego su hermano, Diego.
"Estoy muy contento porque me recibí de árbitro nacional por la Liga del Valle", expresó orgulloso Lambertín.
Luego, el nuevo orgullo del valle recordó: "Desde los 15 años en Liga del Valle me dieron las posibilidad de dirigir. Estuve en algunos torneos de barrios y también en la Liga Rural de Rosario de Lerma. Pasaron 10 años desde que comencé", destacó Cristian.
Sin lugar a duda, Lambertín padre fue quien inspiró e impulsó a sus hijos al arbitraje. "Esto viene por vocación para nosotros, la mayoría de mis hermanos son árbitros, como por ejemplo en la Liga Salteña y Güemense", dijo el diploma do.
Acceder a este honor no fue tan fácil para Cristian Lambertín porque tuvo que estudiar y trabajar en forma paralela. "Trabajo en el servicio penitenciario. Por suerte me dieron licencia deportiva cuando tenía que viajar y rendir. Pude recibirme de árbitro nacional gracias al apoyo de mi familia y al compromiso de la Liga del Valle", concluyó el árbitro.
Cristian Lambertín no solo le dio prestigio al fútbol vallisto, sino también a su familia que con los años demuestra que el arbitraje toma impulso y se expande cada vez más.

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