Lamentable y totalmente reprochable fue lo que sucedió ayer en un encuentro disputado por la tercera fecha de la Liga Güemense.
En el estadio de Unión Güemes se enfrentaban La Tablada frente a 135 Viviendas, ambos equipo debutantes en este campeonato. El elenco de La Tablada se imponía por 3 a 2 cuando, a cinco minutos del final, un fallo que no convenció a los jugadores de 135 Viviendas desencadenó en una feroz golpiza por parte de un defensor, un delantero y el técnico de este equipo contra el árbitro Diego Tula. Recibió golpes en la cabeza, incluso cuando el colegiado se hallaba en el piso.
El juez fue retirado inconciente del campo de juego y fue trasladado de urgencia al Hospital Joaquín Castellanos, donde quedó internado en observación. El árbitro no fue el único que terminó hospitalizado, ya que un policía también sufrió traumatismos por parte de jugadores de 135 Viviendas.
Es una verdadera lástima y totalmente repudiable que ante un fallo o, simplemente, una decisión cuestionada por uno de los equipos, desencadene en una golpiza a un juez. La Liga Güemense deberá tomar serias cartas en el asunto con una sanción ejemplificadora.

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