Arsenal de Sarandí le ganaba transitoriamente a Lanús por 2 a 1 y le daba "una mano" a River en la lucha por el torneo Transición de Primera División.
Silvio Romero puso en ventaja al granate en su Fortaleza, pero en una ráfaga aparecieron Brian Alemán y Ramiro Carrera para remontar el score en el primer tiempo y complicar al equipo de los mellizos Barros Schelotto.
Con el resultado parcial, los de Martín Palermo amargaban al mellizo y sus dirigidos, que seguían hasta entonces relegados a cuatro puntos del líder del torneo, a tan solo cuatro fechas para la finalización del campeonato.
Arsenal lo aguantó hasta el final. Y después del quinto minuto adicionado llegó el bochorno y la debacle. Diego González empató el partido en el quinto minuto de adición, cuando el árbitro Merlo había marcado cinco de descuento. Todo Arsenal le protestó por el gol por encima del tiempo establecido, pero, no conforme con su decisión, el polémico juez hizo jugar cuatro minutos más sin ningún argumento. Allí, tras un borbollón y una clarísima mano en el área de un jugador de Lanús, Lautaro Acosta marcó el tanto de la victoria para el granate. El árbitro del encuentro tuvo que ser escoltado, ya que los jugadores de Arsenal querían comérselo. Martín Palermo fue expulsado y todo terminó en escándalo, trompadas y un robo descarado a los del viaducto, que sufrieron dos goles al margen del tiempo estipulado, con el agravante que en la acción del tercer tanto hubo mano y la jugada debería haber sido invalidada.
Pese al bochorno, Lanús ganó un partido increíble e impensado y le pisa los talones a River, a tan solo un punto.
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