Confundir actitud con mala intención. Entrega con deslealtad. Sacrificio con golpes. Algo de eso le pasó a River en el superclásico ante Boca, sin embargo, no sufrió las sanciones correspondientes ya que el juez Germán Delfino no tuvo una buena noche. La falta más desleal la protagonizó Carlos Sánchez, cuando desde atrás le pegó una piña a Fernando Gago, a poco metros del árbitro, que no lo vio porque estaba de espaldas a la infracción, pero el juez de línea también se hizo el "sota".
El planchazo de Vangioni a Gago también fue otro de los golpes desleales que mereció una roja tan grande como el Monumental. Ni hablar del patadón de Funes Mori a Pablo Pérez. Para Delfino todas estas faltas sólo merecieron una amarilla. En Boca, el juvenil Cubas también se debió ir expulsado por faltas reiteradas, pero el árbitro prefirió no sacar la roja.
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