Una de las cosas más hermosa de la vida es cuando la modestia y las ganas de ayudar al prójimo desinteresadamente se multiplican. Seguramente habrá muchas historias iguales o similares a la de Jorge Peroné, un apasionado del fútbol y director deportivo de la escuela de fútbol Súper Boys. Trabaja para intentar erradicar la drogadicción y el alcoholismo en la zona norte de la ciudad.
Peroné inició un largo camino desde hace 13 años formando jóvenes desde muy chicos. Intenta darles una mayor calidad de vida a través del fútbol.
Luego nació el torneo femenino de LIFFA, con el objetivo de integrarla a la mujer en uno de los deportes más populares.
"Es el quinto campeonato que organizamos, por suerte sigue creciendo, se van incorporando más equipos. Había mucha inquietud de la mujer en querer jugar y como tengo la escuela de fútbol organice el torneo", contó Peroné en El Tribuno.
Lo más importante de este proyecto es "que a través del deporte se haga un trabajo de contención y que participe la familia, hay equipos que están formados por abuelas, hijas y nietas que van a pasar toda una tarde de campo", destacó el organizador orgulloso, quien luego agregó: "es importante valorar tanto esfuerzo que hacen las chicas, algunas van con sus hijos en brazos, no les importa si hace frío, calor o si llueve, lo mismo van a jugar. Por eso este año todos los equipos recibirán premio".
Y esta historia no concluye aquí, lo mejor está por venir: una buena iniciativa le dio paso a otra. "El torneo de los Jovatos salió de casualidad. Recuerdo que pidieron las instalaciones del predio para una reunión en la que estuve presente y me dí con una sorpresa muy grande; se juntaron un grupo de madres para tratar el problema de drogadicción y alcoholismo. De las diez que asistieron al menos cinco habían mandando a sus hijos a la escuela de fútbol. En su momento los tenía a hasta los 18 años, a partir de ahí quedaban libre", relató Peroné. Y este fue el detonante que creó una nueva competencia. "Escuché que algunos chicos se dedicaban a la droga y a la bebida, me sentí culpable porque una dijo a través de la escuela estaban contenidos, pero cuando dejaron de venir fue un caos. Les pedí perdón y prometí que algo iba a hacer. Así nació los Jovatos donde juegan jóvenes 17 a 30 años", explicó Jorge.
"Muchos me decían que a esas edad tenían que estar jugando en primera, pero ¿el gordo, el rengo, el tuerto, esos chicos que hacen? Para eso está el torneo", concluyó Peroné.

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