Al final unos 75.000 aficionados desbordaron la capacidad del Monumental y llevaron a los hinchas riverplatenses a pedir que cerraran las puertas.
La recaudación, récord para el estadio riverplatense, alcanzó los 25 millones de pesos, y casi el 50 por ciento de los concurrentes retiró los globos rojos y blancos que se repartieron para la oportunidad.

  • El operativo
Un operativo de seguridad que constó de 1.400 efectivos policiales y 600 de seguridad privada, junto a tres anillos de cacheo, el primero a 600 metros de la cancha, fue el que se montó para este evento.
Y la Justicia también actuó, porque el fiscal contravencional Norberto Brotto allanó las oficinas de Mercado Libre en la calle Arias y clausuró todas las publicaciones sobre tickets para la final.
El funcionario judicial enmarcó todo en el artículo 91 del Código porteño que multa con 50.000 pesos de multa y hasta 30 días de arresto a quien ofrezca reventa.

  • Aimar pasó a saludar
Pablo Aimar pasó por los vestuarios riverplatenses para alentar a sus compañeros aunque se quedó afuera de este sueño que había albergado desde el día que llegó de regreso al club para emprender su última aventura profesional.

  • Consuelo uruguayo
El árbitro del encuentro, el uruguayo Darío Ubriaco, tuvo un "gran premio consuelo" con esta final, ya que venía de una gran frustración en su carrera, porque no pudo dirigir en la reciente Copa América de Chile por no superar el apto físico para hacerlo.

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