"Cómo estás José?", "Cómo voy a estar, si ganó Huracán". El diálogo es entre el cantinero de un bar en Balvanera y un habitual cliente. La vida activa de Buenos Aires del lunes comenzó diferente, como cada vez que se juega un clásico, aunque esta vez se multiplicó por la cantidad de duelos entre los eternos rivales del fútbol argentino. En Flores, un canillita que se anuncia como hincha de Racing gasta a uno de River y le comenta "menos mal que ganaron los bosteros, porque compran todos los diarios. A ustedes, en cambio, les dicen millonarios y son amarretes".
La fecha 24 de primera es de lo único que se habla en Capital Federal y retumba en Avellaneda, La Plata y seguramente también en Rosario, entre otras ciudades donde el fin de semana se respiró adrenalina pura. Los afiches que causaron furor a mediados del 2000, ya no se ven en las calles porque fueron reemplazados por los memes de internet que son más económicos y no producen daños de contaminación ambiental.
Las charlas, como en Salta y el resto del país, no se agotan. Los de River y Racing se defienden de los reclamos de paternidad de Boca e Independiente y contra atacan con sus recientes vueltas. Lo hacen también los de San Lorenzo, mientras que los quemeros derrochan felicidad por haber cortado una racha muy negativa. Es la resaca de lo que produce el deporte de mayor pasión en nuestro país, en especial en la capital de los argentinos.

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