"A veces nos quejamos de lleno". Qué frase para resumir los caprichos y la ilimitada apetencia material de muchos seres humanos. Pero la vida nos enseña a cada segundo y la fuerza de Lautaro, un pequeño de solo 10 años de edad, va mucho más allá. Se aferró al rugby para demostrar la grandeza que posee, la misma que enmudece a más de uno.
Cuando nació escapó de una muerte súbita. Después sufrió cuatro paros cardiorrespiratorios, lo que le provocó una hipoxia perinatal. El resultado final, un retraso madurativo grave del 92%.
Este héroe de la vida se llama Lautaro Borja, vive en Orán y hace un par de meses viste la camiseta del Zenta Rugby Club, un deporte que le cambió su vida y en donde el compañerismo, la solidaridad y la inclusión le abrieron las puertas.
De una familia tan humilde como trabajadora, su papá Ismael y su mamá Valeria lo acompañan a cada segundo.
Es menudo y tímido y hasta escapa hablar con un desconocido, pero no teme a los golpes, porque sabe que la fuerza está en su interior.
"El rugby lo cambió en muchos aspectos. Como madre siempre tuve temor a que realice algún deporte por el peligro a que se golpee o se lastime. Tratamos siempre que no participe en ningún deporte. Estábamos equivocados", reconoció Valeria.
Con lágrimas en los ojos reconoció que "hoy por hoy me di cuenta que tengo que dejarlo a mi hijo que se integre a la sociedad y no mantenerlo en una burbuja, ya que sus compañeros lo aceptan y lo ayudan".
"Que mi hijo comience a practicar rugby, tras el pedido de su profesor, fue muy difícil. Y doy gracias a Dios, porque mi hijo, junto a sus compañeros es un jugador más", resaltó.
Y el profe Maximiliano no tiene diferencia con ninguno. Les enseña a todos por igual y si tiene que reprender a uno o a varios lo hace con la misma fuerza. No marca diferencias. Como así también cuando lo tiene que halagar y premiar lo hace con todos", resaltó con un sonrisa cómplice.
"Él toma un medicamento para las convulsiones y epilepsias. Y todos los días tomada actrón y diclofenac, por los dolores musculares que padecía, pero desde que comenzó a practicar rugby dejó de tomar los calmantes porque se siente bien", reconoció.
Grandes cambios
Las modificaciones en el estilo de vida de Lautaro fue sorprendente, a tal punto que la doctora Mariela Ruiz, quien lo atiende en los consultorios de Atsa en la ciudad de Salta, evidenció un marcado desarrollo. "Mientras lo observa en el tomógrafo, nos dijo que es sorprendente como evolucionó. Hasta se anima a decir que el atraso madurativo se encamina a dejar de ser grave y está pasando a ser leve", explicó su mamá.
Lo mismo ocurrió con su maestra integradora Ignacia, que lo apoya tres veces a la semana. "Me preguntó si estábamos con psicólogo o algo y le dije que optamos por dejar ese proceso", concluyó Valeria.
Lo cierto es que Lautaro es un gran ejemplo, con una fortaleza digna de imitar, cuando demuestra que el sabor de la vida no pasa por lo material.

Qué es la hipoxia perinatal

1- Lautaro padece hipoxia perinatal, una agresión al feto o al recién nacido, por la falta de oxígeno general o en diversos órganos.

2- Conocida también como asfixia perinatal, puede clínicamente contribuir a la aparición de parálisis cerebral y retraso mental.

3- La gran mayoría de asfixias perinatales suelen ser de origen intrauterino, durante el parto en la expulsión (85%).

4- Su incidencia, en base a diagnósticos en los centros de salud, afecta alrededor de un 0,2% a un 0,4% de los recién nacidos.

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