Debilitado por el escándalo de corrupción que derivó en la detención de varios directivos de su entorno y a solo 5 días de ser reelecto, el suizo Joseph Blatter anunció ayer que dejará ese cargo ni bien se convoque a un congreso extraordinario del que emerja su sucesor.
"Sé que no tengo el apoyo de todos. No me pareció haber sido respaldado", dijo sobre los días posteriores a su elección, al día siguiente de que saltara el escándalo por supuestos sobornos que mandó a prisión a más de media docena de directivos, entre ellos el expresidente de la Conmebol Eugenio Figueredo, y por el cual hay tres empresarios argentinos prófugos.
"Es por eso que voy a llamar un congreso extraordinario en el que el nuevo presidente será elegido", sostuvo Blatter en una sorpresivo anuncio hecho en Zurich.
Su renuncia, además, se produjo horas después de que el diario estadounidense The New York Times informase de que el propio Blatter se encuentra bajo investigación y que el francés Jérôme Valcke, secretario general de la FIFA y mano derecha de Blatter, transfirió 10 millones de dólares a cuentas administradas por el exvicepresidente de la Concacaf Jack Warner, imputado por la justicia estadounidense.
De todos modos, Blatter anunció que va a seguir como presidente de la FIFA hasta que la nueva elección se realice. La FIFA dará los pasos necesarios para convocar a un congreso extraordinario, en el que confluirán las 209 federaciones afiliadas para elegir al nuevo presidente. Cinco días atrás, 73 de esas federaciones votaron en contra del hasta hace poco todopoderoso presidente de FIFA, y se inclinaron por el otro candidato, el príncipe jordano Alí bin Hussein, entre ellos la delegación de AFA, pese al mandato de apoyar a Blatter.
Con la reelección asegurada desde el viernes, Blatter parecía tener mucho trabajo por delante, pero la historia dio un giro con la conclusión precipitada de su presidencia.
Es el punto final de una larga carrera en la FIFA, en la que este exdirectivo de la Federación Suiza de Hockey sobre Hielo entró en 1975, cuando era director de Relaciones Públicas y Deportes de una conocida marca de relojes. Desde ese año estuvo ininterrumpidamente en la FIFA, primero como director técnico hasta 1981 y luego como secretario general hasta 1998, cuando ascendió a la presidencia.
En el nuevo mandato iba a estar al frente de la FIFA hasta 2019, cuando tendría 83 años, pero la dimisión pone punto final de forma abrupta a una presidencia tan importante como convulsa.

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