Los Pumas volverán a repetir este domingo una semifinal de Copa del Mundo como en el 2007, pero jugarán con la intención de acceder por primera vez en la historia a una final, en la que ya espera Nueva Zelanda. Australia es el último obstáculo en ese camino, un rival difícil, que viene en una buena temporada, pero que tiene falencias como todos. El partido se jugará desde las 13 de nuestro país, en el estadio de Twickemham y tendrá el arbitraje del inglés Wayne Barnes. Transmitirán ESPN2 y la TV Pública.
El encuentro promete ser un partido abierto entre dos equipos que se conocen muy bien y que suelen desplegar el juego a la hora de atacar. Tal vez, por las circunstancias, no arriesguen tanto como en otras ocasiones y utilicen más el pie, pero se supone que por las características de ambos, la victoria se la quedará el que cuente con tres cuartos más desequilibrantes y el que marque diferencia en los rucks.
Los Pumas intentarán arribar por primera vez a la final de un Mundial, después de haber finalizado en el tercer lugar en 2007, en la que fue la mejor actuación de su historia, y de haber accedido a cuartos de final en 1999 y 2011. Australia, campeón en 1991 en Inglaterra y en 1999, en Gales, tratará de mantener su invicto en el Reino Unido ante un adversario al que viene de vencer en la última edición del Rugby Championship, pero ante el que cayó en el último choque del año pasado.
Para el encuentro de hoy, Daniel Hourcade realizó una sola variante: el regreso de Marcelo Bosch tras cumplir la suspensión por Matías Moroni. Pero, además, es importante la incorporación del salteño Juan Figallo al banco de suplentes. El Chipi puede ser de vital importancia en la segunda parte, si es que ingresa.
Australia, en tanto, recupera al octavo David Pocock y al fullback Israel Folau, quienes no pudieron estar en el agónico triunfo sobre Escocia. Ambos son dos referentes, el primero entre los forwards y el segundo entre los backs, que le darán mayor potencial al equipo dirigido por Michael Cheika.
Se espera un duelo parejo en las formaciones fijas y si ello sucede, se llevará la victoria el que se imponga en la zona de contacto y el que mejor sepa aprovechar sus oportunidades. El ganador de este duelo jugará el sábado 31 de octubre la final del Mundial ante Nueva Zelanda, que dejó en el camino a Sudáfrica ayer.

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