Humilde, jodón y familiero, así es Lucio "Pipilo" Gutiérrez, quien hoy, a los 52 años, sigue aferrado a sus dos grandes amores: el fútbol y su barrio Ceferino.
Surgido de las inferiores del ya desaparecido Sportivo Belgrano, Pipilo forjó a base de entrega, sacrificio y goles una gran carrera en el fútbol salteño defendiendo las camiseta de los clubes más importante de Salta: Juventud y Central Norte.

¿Qué recordás de tus inicios?
Nací acá, en los potreros del barrio Ceferino. Me inicié en Sportivo Belgrano, mi viejo era de Belgrano. Jugué en San Martín, en Mitre, en Libertad, pero siempre soñaba con jugar en Central Norte o Juventud.


¿Cómo eras como jugador?
Hacía lo que el técnico me pedía. Tenía un espíritu ganador que pocos jugadores ahora lo tienen. A veces insultaba a mis compañeros porque quería más y más.

¿Delantero y defensor?
Cuando empecé fui atacante, wing derecho o nueve. Salí goleador en Mitre, en San Martín y San Antonio. Me hice defensor en Juventud, una vez le dije a Kairuz: "Juan, probame de tres", no me tenía fe. "Usted es derecho y lo van a agarrar cruzado", me dijo Kairuz. En la primera práctica que juego de tres me fui a las manos con Cocola Mamaní. Lo mismo lo convencí y alterné de lateral por izquierda y derecha.

En Juventud fue tu gran salto.
Paco Mosquera me llevó al santo y me tocó una camada inolvidable, sobre todo la de los 44 partidos invictos. De ir a entrenar en bicicleta al club, a viajar en avión. Conocí provincias y hoteles que ni me imaginaba que iba a conocer. A veces no dormía, no lo podía creer.

También te diste el gusto de jugar en Central Norte...
Estaba mal porque no iba a seguir en Juventud pero me sorprendí cuando a mi casa me vino a buscar el Dr. Arancibia y me dijo que quería que juegue en Central Norte. Primero me miraban de reojo porque venía de Juventud pero, con el pasar de los partidos, se dieron cuenta de que también dejaba todo por la camiseta; fue un orgullo jugar en Central Norte.

La familia y el barrio, por sobre todas las cosas.
Con el apoyo de mi familia y mi señora, Liliana, llegué al lugar donde estoy. Donde la gente me ve, me saluda, es un orgullo. Yo sigo igual que siempre, nunca cambié. Todo lo aprendí del barrio, acá conocí a mi mujer, tuve mi familia y de mi barrio no me voy. Siento más por Ceferino que por Central y Juventud. Perdí en semifinales en el Campeonato de los Barrios y fue el golpe más fuerte que tuve en el fútbol. Amo mi barrio, lamentablemente tuve ese fracaso y me dolió.

¿Qué fue dé Pipilo Gutiérrez después del fútbol?
Actualmente estoy en el mercado San Miguel, tengo un puesto de frutas y verduras. Debo agradecerle a Pepe Muratore y a su hijo Ángel porque me dieron una mano enorme. Primero comencé con mis viejos, lo más grande que tuve, ahora sigo con mi viejita Teresa, de 78 años, ella siempre me iba a ver cuando jugaba, me partía el alma verla en la tribuna. Mis hijas también me ayudan, tengo cuatro hijos y tres nietos.

¿Lograste lo que querías?
Desde que arranqué a jugar al fútbol me propuse algo, yo no quería que nadie me quite el puesto, quería que la gente me conozca. Salí campeón con Juventud y Central Norte y para mi, que salí de un potrero, fue algo soñado.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia