El entrenador del seleccionado argentino de fútbol, Gerardo Martino, admitió que hoy se siente "más feliz" que un año atrás, cuando dirigía al Barcelona, de España, porque desde que llegó a la conducción del equipo nacional sintió que estaba "en un lugar que ya conocía".
"Hoy me siento más feliz que un año atrás, es cierto. Porque cuando llegué a la selección sentí que estaba en un lugar que ya conocía", destacó el Tata en una entrevista realizada en el predio de AFA, en Ezeiza.
"Me da placer estar acá. Tengo una gran ilusión. Las giras que hicimos por China e Inglaterra me generaron eso y además la relación con los jugadores es excelente. La verdad que sí, soy muy feliz",
"Me da placer estar acá. Tengo una gran ilusión. Las giras que hicimos por China e Inglaterra me generaron eso y además la relación con los jugadores es excelente. La verdad que sí, soy muy feliz", insistió.
El paso del ex entrenador de Newell's Old Boys y el seleccionado de Paraguay por Barcelona, de España, pasó de soñado a traumático y dejó heridas abiertas que hoy la celeste y blanca empezó a restañar.
"Es que yo tengo una lectura del éxito muy especial. Hasta ahora, nunca salí campeón sin sentir que ese título no me había dejado nada. Me pudo haber pasado hace poco, pero finalmente no me pasó", argumentó, siempre apuntándole elípticamente al "Barsa".
"Porque en el fútbol no se trata solamente de ir y ganar, aunque admito que el resultado es siempre sinónimo de éxito. Y de hecho lo acabo de comprobar fuera de Argentina, donde me dí cuenta que no solamente acá se tiene ese concepto. Pero claramente yo no lo veo de esa manera", enfatizó.
El año que transcurrió en la "cima del mundo futbolistico" se revuelve en la charla pese a que elude nombrarlo explícitamente, como todas aquellas cosas que duelen más al mencionarlas.
"Lo que para es que la controversia entre jugar bien o jugar mal siempre estuvo atada al resultado, pero a mi no me molesta tanto perder si en realidad lo merecimos, como hacerlo cuando en realidad fuimos superiores", puntualizó.
"Por ejemplo el último partido con Portugal, en Inglaterra, nos ganaron sobre la hora cuando habíamos hecho los méritos como para ser nosotros los triunfadores, y esos resultados sí me molestan, porque habíamos jugado mejor que nuestros rivales", remarcó.
La sucesión de Alejandro Sabella llegó a caballo del subcampeonato mundial de Brasil y puso la vara muy alta de cara a su gestión, pero el rosarino prefiere vivir el presente y no dar los pasos más largos de lo que la situación lo requiere.
"En este momento y como balance de los primeros meses siento el placer, junto a mi grupo de trabajo, de habernos insertado muy bien a esta nueva labor que tenemos, lo que nos hace estar muy cómodos a todos", precisó. "Y después, en lo futbolístico, estamos en el momento y la forma que teníamos que estar, con momentos mejores y otros no tanto, pero afianzando la idea que tenemos de lo que queremos hacer", remarcó.
Se nota que Martino ahora está donde quería estar, y se fue del lugar donde no quería permanecer, aunque fuera éste el mejor equipo del mundo. Claro que las cicatrices quedarán seguramente por mucho tiempo, hasta que la "cirugía estética" que le practique la estadía en la selección permita disimularlas, aunque sea un poco.

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