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Fueron unos pocos, es verdad. Mucho menos que los que lo ovacionaron, sin dudas. Pero sucedió. Cuando Javier Mascherano fue reemplazado a menos de 10 minutos de que terminara la final del Mundial de Clubes entre Barcelona y River (triunfo catalán por 3-0), algunos simpatizantes millonarios silbaron al Jefecito, que, lejos de entrar en polémica, respondió a quienes lo alentaron con un gesto. Luego, le restó importancia al tema: "Soy un rival, entiendo a la gente, los héroes de hoy son los chicos que trajeron a River a la final".

Pero no quedó ahí. En el mismo aeropuerto en el que Lionel Messi fue escupido e insultado por un hincha de River, Mascherano también fue víctima de la bronca de algunos millonarios. Antes de abordar el avión de regreso a Barcelona, fue identificado por un grupo de personas que comenzó a insultarlo. "Lo que pasa es que Mascherano se olvidó de la gente", gritó un argentino desenfrenado, sin ningún tipo de razón. "Messi por lo menos saludó a los argentinos, Mascherano no", agregó otro, con un hilo de voz, entre una catarata de insultos, relata Canchallena.

Antes de la final, el Jefecito, quien hizo las inferiores y debutó como profesional en River, había tenido un desencuentro con los hinchas millonarios, a quienes no les devolvió el saludo cuando el plantel hacía la entrada en calor. No quiso ser desagradecido, sino que optó por no mezclar sensaciones en un momento de extrema concentración. Tras el encuentro, había explicado que vivió el partido de una manera especial.

-¿Escuchaste la ovación de los hinchas?
-Sinceramente, traté de aislarme todo el tiempo de todo. La gente puede tomarlo de una manera diferente a como lo puedo tomar yo, no era una situación fácil para mí. La verdad... le estuve dando muchas vueltas al partido y quería ser lo más profesional posible. Sabía que cualquier cosa que pudiera pasar se podía tomar de un lado o del otro, crear suspicacias. Traté de aislarme, sinceramente no hubiese querido tener al rival que enfrentamos.

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