Al menos con una sonrisa, la Selección argentina dejó ayer Brasil después del cuarto puesto y el trago amargo por no haber conseguido la clasificación a los Juegos Panamericanos de Toronto. El pelotero salteño Mauro Schiavoni fue uno de los jugadores más destacados de una competencia de alto nivel y se llevó dos premios individuales.
El jugador nacido en las categorías menores del club Los Cachorros fue quien más careras impulsó y también fue el mejor bateador designado.
Actualmente en el Mannheim Tornados de Alemania, Mauro comenzó su carrera desde muy chico en el tricolor de la zona sur hasta que en 2003, con solo 16 años, emigró al Codogno de Italia donde jugó con su hermano Ramiro (actual técnico del seleccionado nacional), hasta 2005.
Un año después se mudó de ciudad porque el Parma lo quería y doce meses más tarde, tuvo la posibilidad de irse a la cuna del béisbol mundial, Estados Unidos.
Cincinnati lo albergó durante 2007, Minnesota en 2008 y un año más tarde estuvo en San Marino.
En 2010 volvió a Italia, aunque en esa oportunidad llegó a Rimini y al año regresó a su primer club europeo, el Codogno. En esa institución compartió equipo con Ezequiel Cufré, otro joven salido de Cachorros y actualmente campeón italiano.
Los años 2012 y 2013 fueron duros para Schiavoni porque tuvo que recuperarse de una seria lesión en el hombro. Cuando se recuperó, Mannheim Tornados no dudó en llevarlo para la temporada pasada. Si bien su equipo se ubicó en mitad de tabla, el salteño fue uno de los bateadores más destacados de la Bundesliga.
Su futuro inmediato está en Alemania, aunque por su nivel podría emigrar a otra liga de alta competencia.

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