Argentina no brilló, como viene pasando últimamente, pero con Lionel Messi motivado, enchufado, haciendo jugar al equipo por momentos, eludiendo rivales, sirviéndole las mejores chances de gol a sus compañeros, las probabilidades de triunfo crecen notoriamente para la Selección.
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Y así fue en San Juan. Así pedíamos a gritos, que por lo menos así sea. Lionel fue ante Colombia el líder futbolístico cada vez menos discuido y esta vez no estuvo tan solo. Él mismo abrió el partido con un tiro libre magistral, de alta precisión que terminó durmiento en el ángulo izquierdo de Ospina. Luego siguió su show, con recuperación y gambetas, una diagonal y un pase quirúrgico a la cabeza de Lucas Prato para el segundo tanto.
Sin Messi, Argentina difícilmente haya estado arriba por dos goles en el primer tiempo.
La Pulga bajó su ritmo en la etapa complementaria, aún así se lo vio suelto, cómodo, en un par de ocasiones, mareando y rompiendo caderas, luchando. Y en su última gran aparición hizo un buen desborde que Di María solo tuvo que empujarla al gol.
Con Messi es más fácil, es cierto, pero no es definitivo, no siempre será el salvador y esa es la sensación rara que queda cuando baja la efervescencia de la goleada. Ante Colombia hubo una leve mejoría, menos errores, individualidades más prolijas y atentas como para respaldar la tarea del "10".


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