Lionel Messi y Carlos Tevez, por coincidencias o antagonismos, son los dos componentes del seleccionado argentino que más terminan dando que hablar. Por sus calidades técnicas, por sus riquezas individuales, por sus empatías, por sus diferencias y por ser los dos referentes elegidos en la mayoría de los casos por los argentinos a la hora de dividir aguas y separar tendencias entre los que aman e idolatran a uno y los que veneran a otro.
El mejor del mundo y el más popular, muchas veces, no van de la mano en cuanto a las preferencias colectivas, pero en el durísimo pleito de cuartos de final ante Colombia ambos se unieron para darle a la Argentina la sufrida clasificación a la semifinal de la competencia.
El crack rosarino, otra vez, fue la mejor referencia de fútbol: armó, generó, buscó y cuando los libros se quemaban tomó la lanza dándole rienda suelta a su prodigiosa habilidad buscando la heroica. Como atenuante, las alarmantes caricias del equipo de Martino en los últimos metros le quitaron a su juego el carácter de figura determinante y decisiva, rasgo que, en cambio, sí tuvo Carlos Tevez. El Apache, que ingresó en cancha por Agüero cuando los minutos se escurrían, estuvo a punto de quebrar la paridad en el epílogo del juego. Pero a su mote de hombre del partido se lo ganó por aquel penal, el definitivo de la serie que le dio justicia a un sufrimiento innecesario ante Colombia. El Apache infló la red para desatar la rabia contenida de los argentinos y para beberse un trago dulce de revancha, por aquel disparo desde los doce pasos que marró en la frustración ante Uruguay en cuartos de la Copa del 2011, el que marcó un cisma en su carrera con la celeste y blanca (tras la eliminación, Carlitos pasó cuatro años sin jugar en la Selección).
"Es un triunfo de todos mis compañeros. Estando afuera disfruto ver cómo juega este equipo. El fútbol da revancha, pero lo que pasó, pasó. Es muy difícil entrar en este equipo si ellos juegan tan bien. Yo internamente, con mi familia, dejé cosas atrás", expresó el Apache tras la clasificación.
Por su parte, Messi expresó: "Fue increíble, hicimos el mejor partido de la Copa, creamos situaciones por todos lados pero no querían saber nada. Encontramos en los penales lo que no pudimos en el partido".

  • Tres en capilla

Para la semifinal del próximo martes frente al ganador de Brasil-Paraguay, la Selección tendrá tres jugadores clave en capilla pensando en una hipotética final de la Copa América.
Lionel Messi, Javier Mascherano y Sergio Agüero tienen una amarilla cada uno y, en caso de recibir otra cartulina, el Tata no podrá contar con cualquiera de estos tres jugadores. Difícilmente Martino haga una rotación para cuidarlos y prenderá "velas" para que La Pulga y el Jefecito no sean amonestados, ya que para el Kun hay recambio.

  • En homenaje a "Don Diego"

Los jugadores de la selección de Argentina llevaron un brazalete negro en el partido con Colombia en homenaje al padre de Diego Armando Maradona, fallecido el jueves.
"Fue una decisión conjunta: los dirigentes, el cuerpo técnico
y los jugadores, todos estuvieron de acuerdo", indicó la
Asociación del Fútbol Argentino al explicar la decisión. "La Selección saltará al campo con doce jugadores, porque Don Diego estará presente en Chile", agregaron en el sitio de internet de la AFA.

  • Hubo duelo de tres hinchadas

Los hinchas argentinos, colombianos y algunos chilenos le pusieron color y calor al estadio Sausalito, porque en las tribunas se jugó un partido aparte, con aliento, canciones y hasta ironías entre las parcialidades. El himno de "vamos, vamos, Argentina" predominó en Viña de Mar, y también se insistió con "el que no salta es un traidor", contra los locales, mientras que los cafeteros lanzaron sus dardos con "el que no salta es argentino y maricón". Tampoco faltó el típico 'Chi-chi-chi, le-le-le". Cada uno a su turno.









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