La leyenda viviente de los Juegos Olímpicos, Michael Phelps, escribió otra página de oro en la historia del deporte. Se quedó con los 200 metros mariposa y media hora después fue parte del equipo estadounidense que conquistó el primer puesto en el relevo 4×200.
El nadador estadounidense es el máximo ganador de preseas en la historia de esta meca de los deportistas que son los Juegos Olímpicos. Río de Janeiro 2016 ya había tenido un comienzo positivo: se apropió del podio en los 4×100 estilo libre con el equipo de su país y él fue una parte fundamental de la gesta.
En total, hasta acá acumula 25 medallas de diferentes colores en las cinco ediciones que compitió, teniendo en cuenta que 21 de ellas son de oro 2 de plata y 2 de bronce. Solo en Sídney 2000, cuando apenas tenía 15 años, no pudo subirse a algún peldaño del podio.
A los 31 años, la carrera del Tiburón de Baltimore había entrado en una meseta en el último tiempo a raíz de su adicción al alcohol, que lo mantuvo obligado a concurrir durante meses a un centro de desintoxicación en su ciudad. También fue fotografiado fumando marihuana.
Su presente es totalmente distinto. Supo resurgir para continuar con su paso apabullante dentro del agua. Esta noche, en el Estadio Acuático Olímpico, logró un tiempo de 1:53:36, superando por 4 segundos al japonés Masato Sakai, en la competencia individual.
Media hora después, y a minutos de haber recibido la medalla en la ceremonia oficial, se tiró de vuelta a la pileta con el equipo de relevos. Nadó los 200 metros para darle una diferencia abismal a los suyos sobre Gran Bretaña y agigantar su enorme historia.
Ahora tendrá por delante los desafíos de los 200 metros combinados (miércoles y jueves) y los 100 metros mariposa (jueves y viernes).

¿Qué te pareció esta noticia?



Comentá esta noticia