No hay dudas de que la XI edición de la Vuelta de los Valles no fue una más del montón. Puesto que, además de haberse realizado exitosamente, fue la antesala perfecta para lo que tenía preparado el Club de Autos de Colección para sus miembros.
Desde temprano en la mañana, los pilotos partieron ayer desde el Portal Salta Shopping y disfrutaron del paisaje de los valles salteños.
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Comenzando por la circunvalación oeste, los conductores pasaron por el paraje Las Blancas, Rosario de Lerma, El Carril y Moldes hasta llegar al control situado en Ampascachi.
Luego continuaron su camino por la ruta 68 pasando por Talapampa, Alemanía y pararon nuevamente a la altura del Puente Morales, donde se situaba otro punto de control.
11 ediciones. Lleva celebradas la clásica Vuelta de los Valles, que reúne a apasionados de los fierros de todo el país.
La travesía continuó entre los bellos cerros que adornan el camino hasta llegar a Cafayate, donde los pilotos sortearon el último control en La Estancia para luego disfrutar de un almuerzo de camaradería.
La vuelta se dio por los mismos lugares y la llegada fue en la sede del Club de Autos de Colección, donde se realizó la tan ansiada inauguración de la confitería.
Además, se realizó el izamiento de la bandera oficial de la institución y se recordó a Turi Marinaro y Abel Sierra, dos referentes -que dejaron de existir- del grupo salteño de coleccionistas.
Este último hecho le agregó emotividad a una velada exitosa de la Vuelta de los Valles, y que al cierre de esta edición seguía su curso con una cena de celebración previa al anuncio de los ganadores de la décimo primera edición de esta cita que ya es un clásico del norte.

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