Con la camiseta pegada en la piel, así encuentra los cien años de vida del Centro Juventud Antoniana al presidente José "Pepe" Muratore. El directivo está al frente de la institución de la Lerma desde hace un año y medio, y para celebrar tan magno acontecimiento habló con El Tribuno, sobre sus proyectos y del recuerdo de otras épocas.

¿Como te encuentra este cumpleaños número cien de Juventud?
Bien. Más fuerte que nunca. Con muchos problemas en el camino, pero fuerte, fuerte. La verdad que hay gente que piensa que me voy a caer. La palabra caer en la vida de Pepe Muratore no existe.

¿Qué recuerdos te trae para un día como hoy?
Todo. Más bien es cuando yo empecé a jugar en Juventud, en sexta, en quinta, en cuarta y algunos partidos en primera. Se te junta la infancia y la adultez. Son momentos muy lindos y que me da mucha fuerza para seguir adelante.

¿Cómo empezaste como dirigen te?
Yo como dirigente colaboré mucho en la época de Arroyo, de Tito Rodríguez, de Rafael Ale. Ale, para mí, es lo más grande que pueda haber llegado al club. Juventud no existiría si no hubiera tenido en el pasado a Rafael Ale, porque realmente sacó de las brasas a la institución en un momento muy crítico cuando la estaban por rematar. El puso la plata para salvar a Juventud. Por eso nunca me cansaré de agradecer y hablar de Rafael Ale.

¿Cómo eran esos tiempos?
Muy diferentes. Antes se jugaba por la camiseta y hoy no. El fútbol es un trabajo y hay que aceptar las reglas de juego. Aquellas épocas, cuando el jugador se ponía la camiseta de Juventud, Central o Gimnasia las transpiraba, porque había que dejar todo para satisfacer al hincha y al dirigente.

Y no cualquier presidente tiene el halago de estar al frente de una institución cuando se cumple cien años de vida como Juventud.
Tuve la suerte, la satisfacción y el orgullo de que me toque justamente a mí festejar los cien años del club; es como bien los decís, no cualquier presidente tiene esa suerte. Me tocó a mí, a Pepe Muratore. Y por otro lado triste porque van a ser cien años sin poder festejar. Vamos a descubrir unas placas y después habrá una misa en el colegio San Francisco a las 8 de la noche del martes, pero realmente triste porque la gente no acompaña. Este tendría que haber sido un día inolvidable para Juventud Antoniana. Cien años no se cumplen todos los días. Pero son más fuertes las diferencias que hay entre los hinchas que obligan a ser austeros. Hay que ser cautelosos porque hay que cuidar que el club no se vea empañado con algo que no merecemos. Juventud está siendo noticia en todos lados. Somos respetados y recuperamos una plena confianza. Entonces, es difícil ponerse hoy en una actitud de decir vamos a organizar juegos artificiales, hay tantas cosas que se pueden hacer. Pero sería llevarlo a un problema de enfrentamiento en el club y la verdad que no quiero. Por eso dentro de lo posible celebramos con mucha austeridad. Un acto tranquilo. Y cien años va a ser todo el año, empezaremos con esto en enero y ya veremos qué podemos hacer en febrero, y así mes a mes.

¿Tu desafío en Juventud sigue siendo el crecimiento institucional?
Juventud no tiene que dejar de crecer nunca. Yo agarré un club herrumbrado. Un club cerrado. Hoy podemos hablar de muchos deportes que se están practicando. El vóley ya el primer año salió subcampeón. En el básquet se esta trabajando despacio. Las chicas del hockey hoy ya son más de 170, en fin eso me da mucha satisfacción. Pero más satisfacción hubiera tenido hoy si lo lográbamos el ascenso. Pero esto es fútbol y las cosas se dan así. En una primera etapa brillante y una segunda para el olvido.

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia