Que las hinchadas divididas, que la violencia, que la pasividad y la escasa acción a fondo de quienes deben acabar con el flagelo, que los sucesivos fracasos de la última década, que las malas elecciones y despropósitos dirigenciales, que el hartazgo general... El fútbol salteño parece ser un deja-vú constante, año tras año. Y todo, absolutamente todo, conspira para esta triste tendencia que se grafica claramente los fines de semana en las canchas: la escasa concurrencia de público y las magras recaudaciones que, con los descuentos y los aportes, no alcanzan ni para solventar gastos. Con este panorama, un gesto, que debería ser normal, cobra fuerza, como la decisión de ayer de la dirigencia de Juventud de que el clásico con Gimnasia se juegue con ambas hinchadas, el domingo, a las 17, en el Martearena.
El presidente de Juventud, José Muratore, a su manera y chicana mediante, instó a antonianos y a millonarios a ir a la cancha el domingo.
“Pensamos jugar sin hinchas de Gimnasia porque no sabíamos si valía la pena costear el operativo y sus adicionales, si no eran muchos. Pero la Policía decidió cobrarnos la misma cantidad de adicionales con o sin hinchas visitantes; entonces, ahí preferimos que puedan ir los de Gimnasia. No creo que Gimnasia lleve más de 1.000 o 1.500 hinchas. Así vayan dos mil, la Policía nos cobra una suma superior a los 50 mil pesos por 150 adicionales”, explicó Muratore, para luego referirse a la escasa convocatoria del santo en el debut de J. J. López. “Con San Lorenzo de Alem quedamos debiendo casi 40 mil pesos a la Policía. Fueron 100 adicionales y solo mil hinchas a la cancha. Juventud perdió unos 60 mil pesos”, dijo. Con respecto a los barras y sus peleas, el titular santo aclaró que, dejando de lado los incidentes del día del aniversario, los hinchas no se pelean en el Martearena desde hace tiempo. “Hace más de un año que no hay incidentes entre hinchas de Juventud en el estadio”, aseguró.

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