Fuerza, humildad y experiencia. El popular Demetrio "Pila" Pereyra alcanzó a vivir todas las etapas en el hipódromo de Limache, pero hoy dijo adiós al mundo terrenal. Primero fue peón variador, luego capataz y, por su capacidad y experiencia que acumuló durante sus años, llegó a ser cuidador (el gran sueño de toda persona que incursionó en el difícil ambiente burrero).
Un ganador en la vida, acompañado por una buena familia, un luchador que en su trabajo y con mucho esfuerzo alcanzó a cuidar buenos pura sangre, que le dieron grandes alegrías en memorables tardes de carreras. Y fuerte cuando perdía una carrera. Y se lo recuerda en el momento de analizar una derrota de algún pupilo y decía: "Ya vendrán tiempos mejores. Hay que corregir errores para mejorar".
Una persona sabia en sus palabras, y en sus actos. Un amigo, un consejero, y le tendía una mano a cualquiera sin medir distinción alguna, pero con el simple tino de colaborar con el otro.
El popular "Pila" nos dejó a los 91 años, luego de una vida entera apegado al turf.
Formó una familia junto a su esposa Ángela, sus tres hijos, Domingo, Luis y Marcelo, y alcanzó a disfrutar los últimos años junto a sus nietos y bisnietos.
Nos dejó su presencia, pero estará siempre en los corazones de sus seres queridos, colegas y amigos, que siempre lo frecuentaron.
Nos dejó para seguir ganando carreras en el paraíso, en el lugar que se merece. Se fue un gran cuidador y por sobre todas las cosas, una gran persona.
!Hasta siempre Pilita!

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