"Nahuel es muy parecido a mi cuando tenía su edad. Pero a la vez es un pibe con mucha cabeza", dijo el conductor de televisión Alejandro Fantino cuando describió a su hijo de 23 años, quien hace artes marciales mixtas y el fin de semana pasado peleó en Salta.

En diálogo con El Tribuno, Nahuel dejó al descubierto que su padre tiene razón en cuanto a la inteligencia que lleva consigo su heredero. Desde la belleza de esta provincia, a la que promete volver, hasta la pelea que perdió con Santiago Echazú, habló el más joven de los Fantino.

¿Habías venido alguna vez a Salta?

La verdad que no. Esta es la primera vez que vengo y si bien fueron muchas horas de viaje, valió la pena. Salta tiene una geografía muy linda repleta de montañas y me hace acordar a cuando era chico y vivía en Cosquín, Córdoba. Hace mucho que no veía montañas y me traen recuerdos. Es un lugar muy lindo y voy a volver.

¿Cómo llegaste físicamente a la décima edición de Invictus Fighters?

Me siento muy bien y lo más importante para mi era dar un buen show, que la gente se entretenga por lo que pagó y reciba el producto que compra. Ese es el principal objetivo.

¿Qué sabías de tu rival, Santiago Echazú?

Poco en realidad porque en este nivel nos conocemos muy poco ya que tenemos pocas peleas y vi pocos videos en internet. Por eso pude analizar muy poco.

Igual sabía que Santiago anda muy bien en el suelo y es bueno con los pies. Además, ya tiene experiencia y había luchado contra personas muy conocidas.

De todas maneras, me gusta que sea así. No me interesan para nada las peleas fáciles y quería que el combate del viernes sea una prueba y tratar de superarla.

¿Por qué decidiste introducirte en las artes marciales mixtas?

Fue a los 16 años cuando vi el UFC por primera vez. Mi papá me trajo un DVD de Royce Gracie cuando peleaban entre todas las artes para ver cuál era la más efectiva y este tipo, que hacía jiu-jitsu y venía de Brasil, los dominaba a todos.

Yo quise hacer eso, entrenar jiu-jitsu y después especializarme en las otras artes marciales. Empecé con judo porque era menos agresivo, menos nocivo.

Todos los padres sienten temor sobre este tipo de disciplinas, ¿qué te dice el tuyo?

Mi papá siempre me apoya. Sabe que no hay elección porque voy a hacerlo de todas formas, pero me apoya y me sirve mucho. Me da mucha seguridad y tranquilidad el apoyo de mi viejo. Siempre me pregunta cómo estoy, cómo me fue y cuándo peleo.
En general, tenemos una muy buena relación y el apoyo es fundamental, como el del resto de mi familia y amigos.

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