Carismático como pocos y con una simpatía sorprendente, el príncipe de Qatar Nasser Al Attiyah volvió a ser la figura más buscada hasta el momento de un nuevo rally Dakar aunque no esté al frente de la general en autos, su categoría, donde el año pasado fue el gran campeón.
El jeque qatarí habló con El Tribuno durante el comienzo de la etapa norteña, antes de emigrar hacia Bolivia, pero pensando también en su vuelta al norte argentino, comentó que "la gente de este país es muy buena, me siento muy a gusto de estar acá, porque me trata muy bien".
Al Attiyah aseguró que por el momento "no tuve problemas con la altura", tras competir en Uyuni y antes en San Antonio de los Cobres.
Con respecto a su arribo a Salta dijo que "espero llegar arriba y que la gente disfrute nuevamente de la fiesta del Dakar", aunque Sebastien Loeb, Stéphane Peterhansel y Carlos Sainz lo están superando.
En Bolivia sucedió algo similar al arribar a Uyuni, cuando antes de ser recibido por el presidente Evo Morales, se paró y arriba de su Mini comenzó a flamear la bandera tricolor del vecino país. Minutos después agarró el micrófono y le habló a los miles de bolivianos que lo aclamaban.
Al Attiyah, uno de los pilotos multimillonario, se saca fotos con quienes le solicitan, saluda a todos y se encuentra muy amable a toda hora. De hecho duerme en su motorhome al igual que el resto de los pilotos y almuerza, merienda y cena (previa fila) con todo el equipo organizativo del rally Dakar.

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