¿Qué partido, de los que te tocó dirigir, recordás más?
Particularmente, mi debut en el Nacional B, el 12 de abril del año pasado, cuando me tocó dirigir Patronato de Paraná con Sarmiento de Junín. Lo recuerdo por lo que significó la ansiedad de la primera vez.

¿Cómo tomaste esta nueva designación de AFA?
Con mucha felicidad, pero a la vez consciente del compromiso que representa. Tengo que seguir demostrando por qué me eligieron y eso implica una responsabilidad mayor.
¿Te preparás de alguna manera especial antes de los partidos?
Siempre. El partido que sea, analizo todo: con quién me puedo llegar a cruzar, el carácter del jugador que me tocará, la personalidad, cómo vienen los equipos en el torneo, las fechas anteriores, el clima en la cancha y de las tribunas. Se prevén todas esas cosas. Miro algunos videos. Esta forma de trabajo es parte de la formación de los jueces dentro de la escuela de árbitros de la Liga Salteña. No solo a nivel profesional. En Salta, a nivel Anual liguista se trabaja de esa manera. La gente no sabe ni los dirigentes de los clubes se enteran, pero el trabajo es muy puntilloso en Salta desde la formación de los árbitros.

¿Tenés alguna cábala o ritual antes de salir a la cancha?
Mi cábala es hablar con los profes y con mi familia. Me motiva mucho salir a la cancha ya de por sí en un Nacional B, integrar un plantel de AFA ya es grande, sentir que estoy representando a todos mis compañeros. Yo tuve la posibilidad, pero para estar aquí ahora tuvieron que ver muchas personas que me formaron.

¿La preparación es diferente en un Argentino A, un B en relación a la B Nacional? ¿Qué diferencias encontrás?
Hay mucha diferencia, sobre todo en la velocidad, en lo físico. Las pruebas físicas que hacemos difieren mucho de las otras categorías. Cada mes y medio nos evalúan con tests físicos muy rigurosos, yo realicé la pretemporada con todos los árbitros de Primera y de B Nacional en Ezeiza, realizamos cursos FIFA, nos someten a pruebas antropométricas; tenemos controles médicos constantes, nutricionistas. El seguimiento es más profundo.

¿Es mayor la presión por tener más exposición y ser televisado en muchos casos?
No lo tomo así. Tenemos mayor exposición y tenemos veedores que nos controlan en todos los partidos, cuando en el Argentino A eso era lo que queríamos, pedíamos a gritos que nos vieran. Y en cuanto a la presión de los jugadores o los hinchas, creo que es más complicado un Argentino B. En la B Nacional los jugadores son más profesionales y hay estadios más seguros. Hay menos garantías, por ejemplo, en el sur tucumano, en Perico. A medida que subís de categoría, todo es más profesional: los jugadores, los estadios, los hoteles, la forma en la que te movés.

¿Esta designación es un voto de confianza nacional para el arbitraje salteño, cuando aquí mucho se los cuestionaba?
Sin dudas. El arbitraje salteño pasa por un buen momento desde hace rato. No nos volvía loco que nos critiquen dirigentes o hinchas devenidos en dirigentes. Lo que molestaba era que se encarnicen o se metan en otros aspectos. Podés discrepar o no; nosotros nos podemos equivocar en una jugada, pero no con mala fe. Tenemos un grupo humano increíble, somos amigos y el Sadra es una familia. Hicimos oídos sordos a las críticas y nos fortalecieron. Y los frutos estuvieron a la vista: Royano, Córdoba y yo estamos en B Nacional, Gustavo Fabián en finales; Gómez, Yareco y Lagoria en instancias finales de Argentino B.

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