Al menos una serie de victorias consecutivas verá su fin en el Gran Premio de China, tercera prueba del Mundial, que se disputa este fin de semana: la de Hamilton en el circuito chino, o la de Rosberg en todas las carreras desde el final de la temporada pasada. La pelea entre ambos inició en la madrugada de hoy y continuará este sábado con la clasificación desde las 4; la carrera se disputará a las 3 del domingo.
El campeón inglés se impuso en las dos últimas ediciones del GP de China, en 2014 y 2015, pero su último triunfo en el Mundial se remonta al GP de Estados Unidos, hace seis meses. Aquella victoria en Austin le sirvió para certificar su tercer mundial y pasar así a la historia del automovilismo.
Para el piloto alemán Nico Rosberg, vigente líder del Mundial y compañero de Hamilton en Mercedes, al contrario, una victoria supondría su sexta consecutiva, tras las tres con las que cerró el año pasado y las dos con las que lleva pleno esta temporada (Australia y Bahréin).
"Me da completamente igual que venga de ganar cinco", resume Hamilton, omnipresente en las redes sociales, que antes de acercarse al circuito de Shanghai se dejó ver junto a unos amigos en un ambiente relajado sobre la Gran Muralla china.
Pero eso fue antes de que el piloto británico sufriese el primer contratiempo del fin de semana al conocerse su sanción de cinco puestos en la grilla de salida por un cambio antirreglamentario de la caja de cambios de su monoplaza.
Hamilton, a 17 puntos de Rosberg, no gozará pues de su tercera pole de la temporada. "Me espera un fin de semana difícil", confesó en su cuenta de Instagram tras la sanción. "Voy a partir con cinco puestos de sanción, pero gracias a vosotros (los aficionados) me siento pleno de energía, motivado y confiado", añadió Hamilton, cuatro veces ganador de la carrera en Shanghai desde 2008 e invicto en la ciudad china desde 2014.

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