Durante la semana previa al encuentro entre Juventud y Zapla se vivió un clima tenso, por las amenazas al presidente José Muratore, de parte de un sector de la barra Número Uno, y la advertencia sobre una posible suspensión del partido por parte de quienes quieren que se levante el derecho de admisión para los más de 120 hinchas antonianos que hoy tienen vedado su ingreso a la cancha. Lo cierto es que el partido se desarrolló con absoluta normalidad y no hubo intento de suspensión luego de que la Policía advierta que no habrá tolerancia para los que intenten perjudicar el espectáculo. El accionar policial fue rígido y sin vacilaciones: antes, durante y tras el encuentro se produjo la detención de 47 hinchas del santo. De ellos, 43 fueron arrestados por protagonizar incidentes, algunas escaramuzas entre hinchas y diferentes contravenciones que no pasaron a mayores, según la información policial, pero que infringieron la ley 24.192 que atenta contra los espectáculos deportivos. Las cuatro restantes detenciones se produjeron por tenencia de estupefacientes y otras sustancias prohibidas. En relación al derecho de admisión, se detectó la presencia de 17 hinchas con ingreso prohibido. Hubo "tolerancia cero", tal como anticiparon las fuerzas de seguridad.
Como contrapartida, las amenazas que predispusieron el clima en la previa atentaron contra la concurrencia y la presencia de la familia. Menos de 7 mil personas se dieron cita en el Martearena para ver al líder.

Con los chicos no

La nota más triste del fin de semana se produjo el pasado sábado, con un enfrentamiento entre las dos facciones de la barra de Juventud en el encuentro que la cuarta división del santo enfrentó a Cachorros. En la revuelta, agredieron a un juvenil antoniano. Un hecho vergonzoso, repudiable y que excedió todos los límites de la tolerancia. ¿Hasta cuándo?

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