Daniel Orsanic, capitán del equipo argentino de Copa Davis, es hijo de Branko Orlovich y María Carolina Troitiño, un croata y una argentina, con la particularidad de que su padre, ahora de 88 años y ex profesor de tenis (tuvo entre sus pupilos a José Luis Clerc) tiene un apellido distinto.
La razón es que su abuelo huyó de Croacia al finalizar la Segunda Guerra Mundial con el apellido cambiado a Orlovich por cuestiones de seguridad, y su padre Branko lo conservó cuando ingresó a Buenos Aires a los 19 años, aunque a Daniel sí le puso el apellido verdadero y así dio sus primeros pasos en el tenis.
Su carrera profesional como tenista no tuvo demasiado vuelo, pero llegó a ser 24 del mundo en dobles, con puntos altos en las dos semifinales de Roland Garros con Lucas Arnold (1997) y el brasileño Jaime Oncins (2000), y una única participación en la Davis, en 1999 ante Ecuador también con Arnold.
Como entrenador tuvo como pupilos al misionero José Acasuso, al peruano Luis Horna, al uruguayo Pablo Cuevas y al brasileño Thomaz Belucci, antes de asumir en reemplazo de Jaite en febrero de 2015.
Orsanic pasó de cuestionado a reconocido y su fuerte personalidad y extrema meticulosidad quedaron expuestas como un arma más de Argentina, que quiere coronarse en Croacia para reivindicarse con la Davis, ese trofeo que se tuvo al alcance de la mano en las finales perdidas en 1981, 2006, 2008 y 2011.
Los nombres de los balcánicos Marin Cilic, Borna Coric, Ivan Dodig, Ivo Karlovic o Marin Draganja no le son ajenos, por sus orígenes croatas y porque en un par de días comenzará a planear una nueva estrategia para ir en busca del título añorado por el tenis nacional, con Del Potro como carta fuerte y otros que desean inscribir su nombre en la historia.

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