Por Diego Provenzano (NA)
Como ocurrió muchas veces en los últimos años, el dueño de los derechos televisivos del fútbol argentino, ahora el Gobierno nacional a través del programa Fútbol para Todos, puso sus intereses sobre la mesa de negociación y terminó ejerciendo presión para hacer respetar un contrato que ya había estado estipulado.
Más allá de que el campeonato es un despropósito deportivo y tiene como único objeto recaudar más dinero para evitar el default de la Asociación del Fútbol Argentino, los entretelones de las últimas semanas tuvieron a la televisión como gran protagonista.
Está claro que, como ocurrió en los años 90 hasta 2009 con la empresa privada Torneos y Competencias, y a partir de allí con el Fútbol para Todos, la televisión impone horarios, días y hasta hace disputar encuentros cuando no están dadas las condiciones para que se jueguen.
Todavía está fresco el recuerdo del superclásico por el torneo Transición, disputado en una laguna que se transformó el estadio Monumental por las fuertes lluvias.
Esta vez, con tal de no darle el gusto al reclamo de los clubes como Boca y San Lorenzo, por visibles intereses políticos por el desplante a Mauricio Macri y Marcelo Tinelli, el FTP ejerció nuevamente su presión. Todo para esperar cuatro temporadas y regresar a un torneo con 22 equipos, según quedó estipulado en la reunión del Comité Ejecutivo de la AFA.

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