Talleres volvió a Primera División tras 12 años. Con un hombre menos, después de arrancar perdiendo contra All Boys, con el empate que no alcanzaba y con la aparición de Pablo Guiñazú y un golazo agónico. "No pateo nunca, a veces me cargan porque la paso a un metro del arco. Pero hoy dios me dijó 'pateá', me empujó la pierna y encima se clavó en un ángulo", dijo Guiñazú, quien no marcaba un gol hace siete años
"Este ascenso con Talleres es una bendición. Yo me quedo con el grupo, no solo los que jugamos... Después el gol lo hace cualquiera. Lo logramos con un hombre menos, se lo dedico a Rodrigo (Burgos) que se fue expulsado y es una sensación fea, da la vida por todos nosotros", agregó Guiñazú en un vestuario exultante. Ante la consulta de si Guiñazú seguirá jugando contestó: "Son 37 años, parece fácil pero no. Hay que entrenar y dedicarse. Pero este grupo me hace ir a entrenar con alegría, Hay grandes profesionales y campeones. Ahora nos merecemos disfrutar", soltó.

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