A los 37 años, Javier "Palito" Macías corre como si fuera un pibe, pero usa la experiencia ganada en casi 20 años de actividad para seguir en vigencia. No se cansa de ganar, ya que consiguió su sexto título panamericano de mountain bike en la categoría Master A2, rompiendo dos años sin triunfos a nivel continental.
Se crió en Jujuy, pero desde que se instaló en Salta tomó la bandera de la provincia para competir en las mejores pruebas nacionales e internacionales. Tiene el récord de ser campeón panamericano en cinco ediciones consecutivas (de 2009 a 2013) y otros títulos en su haber que lo convierten en referente nacional.
Sobre la última experiencia vivida en Catamarca hace un par de semanas, destacó que llegó en forma óptima debido a que inició su pretemporada en noviembre de 2015 con el principal objetivo de volver a ser campeón panamericano.
En cuanto al desarrolló de la prueba contó: "Largué con tranquilidad, me acomodé bien tratando de estar entre los de adelante; entré cuarto en la primer bajada y cuando comencé a recorrer la primera subida larga pude adueñarme de la punta".
De ahí hasta el final impuso su ritmo para imponerse con más de 6 minutos de ventaja sobre Gabriel Facchin y con diferencia superior a 7 min en relación a Pablo Pugliese (tercero).
El primer título panamericano llegó en 2009 compitiendo en Chile; luego llegaron las consagraciones en Guatemala, Colombia, México y Argentina; en 2014 fue octavo en Brasil y el año pasado fue sexto en Colombia. "Tenía la presión de la gente que me pedía volver a ganar una medalla y yo también lo quería, por eso me preparé a conciencia y llegué de la mejor forma", contó Palito a El Tribuno.
El ser campeón panamericano lo obligó a cambiar de "look", ya que por una apuesta se rapó el cabello: "Llegué y me raparon mis amigos". Otro de los motivos que lo llevó a esforzarse al máximo por ganar el panamericano fueron sus hijos. "Cuando Daniel nació en el 2011 le prometí que le iba a traer una medalla de oro para que la cuelgue en la cuna. A los cinco días de su nacimiento me fui al Panamericano de Colombia y le traje la medalla. Martina nació hace dos años y le debía esa medalla y por eso era una obligación que me puse de traerle ese regalo", contó.
Javier no pierde las ganas de competir y con muchos kilómetros por recorrer aún hay lugar para varios triunfos más. “Tengo la motivación que puede tener un juvenil de ganar su primera medalla y para ello entreno lo más profesionalmente que puedo. Además, trato de establecer objetivos claros, porque no se pueden ganar todas las carreras”, señaló.

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