Se inició en Central Norte, pasó por Juventud, pero sus mejores recuerdos son del glorioso Gimnasia y Tiro en la década del 90. Hoy, con 43 años, es director del colegio Sagrada Familia.

¿Como te iniciaste?
Hice toda las inferiores en Central Norte, debuté en el 88 con 15 años de edad. A los 17 pase a préstamo a Juventud. Antes de jugar las finales se arreglaba de antemano, si uno ganaba, le cedía jugadores al otro equipo. Luego fui a Gimnasia. Ahí me quedé hasta que ascendimos en Córdoba en julio del 96. En Gimnasia estuve cuatro años. Era titular hasta que Sergio Plaza me sacó el puesto.

¿Compartiste, casi desde el anonimato, el vestuario ganador que tuvo Gimnasia en los 90?
El vestuario se dividía en dos, de un lado estaban el Tanque (González), Pedro (Guiberguis), Isidro (Iturrieta) y Rueda; los más grandes, los más pesados. Y en el otro estábamos con Sergio (Plaza), Adrián (Cuadrado), los más chicos. Pero también se compartía entre todos. Fue muy lindo tener la experiencia de jugar como profesional en Gimnasia. Solo nos preocupábamos por jugar. Teníamos un buen sueldo, obra social.

¿Como era tener de compañero a Rueda o al Tanque González?
Luis Rueda era un tipo especial, tomaba el lugar del Tigre Amaya, era el as de espada. Compartí habitación con él. Comía con auriculares puestos en la mesa, pero no por creersela, él ya era así. Lo cuidábamos todos porque entraba a la cancha y los mataba a todos. El Tanque González alzaba la voz. A mi me retaba y me decía. Vos ya tenés que dejar de ser pancita, vos sos el Panza. Siempre me aconsejó bien.

¿Algo que te haya marcado en Central?
Recién empezaba. Jugamos un clásico contra Juventud. Estaba por terminar, íbamos 0 a 0, yo salí a cortar a un rival y D'Antoni, que era el árbitro, dudó si fue adentro o afuera del área. Viene y me pregunta, inocentemente dije, "fue adentro". Cobró el penal y nos ganaron. Después, mis compañeros me querían matar. Estaban Macaione, Hairala, Armengot, me marginaron como dos semanas. "Esto no es para inocente, pelotu...", me decían. Todo por decir la verdad.

¿Te hubiera gustado jugar ahora?
Cuando voy a la cancha veo y entra la comparación. Hubiese puesto un poco más de ganas de lo que ponen ahora. Lo que no tienen los jugadores de ahora es que se desaprovechan las oportunidades. El tiempo del jugador es corto. Llegas a un momento en que decís, me hubiera cuidado más, más gimnasio, menos salida. Esto se acaba. Noto que hoy los jugadores no lo viven al ciento por ciento.

¿Cómo fue tu retiro?
Después de jugar en Gimnasia volví a Central. Las canchas se volvieron más duras. Me lesioné la rodilla, dejé de jugar con 26 años. Después tuve familia y comencé a trabajar de colectivero. El Negro Alegre me hizo entrar, él era buen compañero y bien amigo. Pero no era para mí, era muy estresante. Me puse a estudiar, tenía una sandwichería, estudiaba y trabajaba. Siempre tuve un interés por las cosas de Dios. Hice un profesorado de ciencias sagradas. Luego trabajé en "Fe y Alegría" y acá en el colegio estoy desde hace seis años, como director del secundario.

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