El Beto Pascutti está cerca de cumplir dos temporadas en Juventud Antoniana y en todo este tiempo no esbozó una sola autocrítica. Siempre encontró a mano una excusas para autoconvencerse de que él las cosas las hace bien, que no se equivoca, y si un periodista lo critica o comete la osadía de dejarlo incómodo o mal parado, uno se convierte es un "mala leche".

Las excusas se utilizan para ocultar algún error, tapar alguna falta, encubrir una actitud irresponsable o tratar de esconder la mediocridad. Todas ellas buscan justificar algún tipo de acción que se cometió o que se están cometiendo. Y Pacutti siempre tiene a mano un amplio catálogo de excusas y justificaciones cuando Juventud no consigue el objetivo.
Y lo cierto es que el crédito del DT parece hoy estar por el piso, casi agotado, y si bien el presidente José Pepe Muratore salió a bancarlo y a poner paños fríos, el hincha dejó de creer en él, y cuando esto pasa es muy difícil volver a la credibilidad.

Es que para Pascutti está prohibido disentir con él. Está prohibido marcarle algún error o atreverse a contradecirlo. Si uno comete esa osadía, te trata de "mala leche".
Al entrenador parece que se le agotaron los argumentos como para llegar al plantel, y el plantel parece ya no creer en él, en sus decisiones. Esa es la impresión que a uno le da cuando ve a Juventud Antoniana en la cancha. Un equipo quebrado y sin resto anímico ante la primera adversidad. El mensaje d Al entrenador parece que se le agotaron los argumentos como para llegar al plantel, y el plantel parece ya no creer en él, en sus decisiones. Esa es la impresión que a uno le da cuando ve a Juventud Antoniana en la cancha. Un equipo quebrado y sin resto anímico ante la primera adversidad. El mensaje d
e Pascutti no tiene el efecto necesario como para cambiar la historia.

Pascutti entró en un frenesí de ver enemigos en todas partes y hoy el peor enemigo es él mismo, porque si su actitud continúa como la actual, Juventud Antoniana seguirá recibiendo cachetazos de acá hasta el final. Ya se quedó sin el primer ascenso y entró en un laberinto que él mismo creó, y que sólo Pascutti sabe como encontrar la salida, antes que el juego llegue a su fin. Depende de él, de que un plantel descreído en su DT, vuelva a barajar y dar de nuevo. Porque como dijo él, "hasta acá hice las cosas muy bien, y estoy absolutamente convencido que el plantel hizo las cosas de la mejor manera", si no hay acutocrítica el ascenso estará cada vez más lejos.

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