El pésimo presente futbolístico de Juventud Antoniana trajo fuertes coletazos y caló hondo en la entidad de Lerma y San Luis. A tal punto que los dirigentes del santo consideraron necesario hacer una conferencia de prensa en el club para brindarle oficialmente el respaldo al DT Alberto Pascutti, para ratificar que hay unión entre sus tres patas estructurales pese al mal momento y para desmentir que el entrenador del santo haya renunciado tras la derrota del santo ante Cipolletti, antes de emprender el viaje de regreso de Río Negro a Salta, así como también para desacreditar las versiones de quiebre y peleas dentro del plantel que hicieron circularon algunos medios.
¿Está bien realizar una aclaración pública por versiones supuestamente infundadas, que solo avivan el fuego a la hoguera de los cuestionamientos unánimes por el flojísimo rendimiento del equipo? No está de más hacerlo si es que aquella “campaña” desestabilizadora que dicen detectar realmente existe, porque jugadores, cuerpo técnico y dirigentes se deben al hincha, aquel que lee, escucha y consume todo. Ahora, también resulta inoportuna e innecesaria una conferencia con tantas pompas, énfasis y vehemencia cuando los tres actores principales de este proceso están en deuda con esos mismos hinchas y cuando todas las energías solo deben estar puestas en las cinco finales de 180 minutos que tienen por delante, para salvar al proceso del fracaso y luchar hasta el final por el segundo ascenso.
¿Quién o quiénes son los respo...

Palabras más, palabras menos, y más allá de las rencillas personales del DT con un sector de la prensa, el verdadero sentido de la rueda de prensa convocada por los antonianos fue bancar públicamente a Pascutti en una extraña convocatoria pública. Y los jugadores, partes esenciales en este ciclo y presentes en la conferencia con sus referentes (estuvieron Juan Pablo Cárdenas, Ricardo Gómez, Matías Ceballos y Gastón Stang) se reconocieron como los principales culpables del mal momento del equipo, como parte del espaldarazo al entrenador. Pascutti abrió el fuego despachándose: “En este momento para mí sería más fácil irme de Juventud que quedarme, pero si me voy sería un cagón. Me puedo equivocar, pero si hay algo que me destaca es que soy una persona honesta. Desde que estoy en Juventud, nunca hubo peleas ni trompadas entre jugadores. Hace ocho meses escuchamos eso, pero somos una familia. Tuvimos un bajón, pero acá el plan A, el plan B y el plan C son ellos (señalando a sus jugadores), confío en este grupo, estamos peleando un ascenso y no un descenso”, expresó el estratega antoniano, para luego ahondar. “Por ejemplo, nosotros hicimos 18 mil kilómetros y Talleres 5 mil. Pero no creo que tengamos un problema físico. No maté a nadie, pero cuando perdemos un partido me da tanta vergüenza que me encierro cinco días en mi departamento y no salgo ni a comprar cigarrillos”, concluyó con su oratoria Pascutti.
Comisión Directiva, cuerpo técnico y jugadores salieron a decir que “la casa está en orden”. Pero esto deberá reflejarse en la cancha; ya que, de consumarse el fracaso, de nada servirá la unión y la armonía interna cuando los cuestionamientos de afuera hacia adentro crecen cada día más y son imposibles de tapar.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia