No debe haber peor sensación para un ser humano que la de ser humillado. Ni hablar para un adolescente o un niño, que se siente herido en su amor propio o en su dignidad, abatido en su orgullo. Es precisamente en esta parte de la vida el momento en el cual todos somos más vulnerables a este tipo de emociones.

A que viene este prólogo inicial, por la sorpresa que me causó leer un Twitter emitido por el sitio Gigante de Salta (página dedicada al club Gimnasia y Tiro) y ver que, después de recibir 16 goles por parte de los chicos albos, los de Atlético Salta decidieron no salir a jugar el segundo tiempo.
Me puse entonces en la piel de ese chico que hoy a la mañana, al igual que los albitos por supuesto, se levantaron temprano, ilusionados, contentos y felices porque después de una semana de estudio y colegio tenía la posibilidad de jugar al fútbol.

Y las preguntas fluyen: ¿Le sirve a un equipo o a un joven ganar 16 a 0? ¿Le sirve para su futuro humillar y avergonzar a un rival en una época de plena formación? ¿Sirve de algo jugar este tipo de encuentros sin ningún tipo de equivalencia en niveles formativos? Me imagino entonces el estado de ánimo de esos chicos de Atlético Salta que decidieron no salir a jugar el segundo tiempo para no ser humillados aún más en su amor propio.

Antecedentes de goleadas de este tipo en las divisiones inferiores de la Liga Salteña hay miles, pero no recuerdo que un club haya decidido no salir a jugar el resto del encuentro.
Hace dos años atrás ocurrió algo similar en España. Cuando el club andaluz Aznalcázar goleó al Palomares Júnior por 53 a 0 y decidió retirarse del torneo.

España entró en un gran debate. El Colegio Andaluz de Entrenadores, entonces, decidió amonestar al Aznalcázar Atlético tras humillar al Palomares Júnior. Además solicitó sancionaran al entrenador del equipo local por "humillar" a sus adversarios. El resultado originó un gran malestar general en el órgano de disciplina federativo porque se trató de un "fútbol de formación" en el que el marcador es lo de menos.
Para el Comité de Competición, el 53-0 fue un resultado que traspasa la frontera "de la humildad", por lo que determinó llamar la atención al entrenador del Aznalcázar Atlético. El marcador tuvo graves consecuencias, ya que el Palomares Júnior se retiró del torneo tras dicho partido.

Julián Niza, director de Escuela de Fútbol de la Federación Andaluza de Fútbol, afirmó en esa ocasión que el escandaloso resultado es "antideportivo y dañino" para la formación de los jugadores de esa edad, y "aunque los padres siempre quieren goles para los equipos de sus hijos, esto debilita la filosofía deportiva".

No estamos pidiendo que la Liga Salteña de Fútbol amoneste a todos los jugadores de la quinta división de Gimnasia y Tiro ni a su entrenador, sino dar un testimonio para saber cómo se siente un chico al ser humillado en su amor propio.

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