Un mal ejemplo por una falta de poder. Dos días después de que el presidente de la Conmebol anunciará que no habría "amnistía" para Boca y Rosario Central, la entidad oficializó ayer "la reducción" de la sanción a Boca, que jugará apenas dos partidos sin sus hinchas en las tribunas durante la Copa Libertadores.
El xeneize, que había sido castigado con ocho partidos sin su público (cuatro como local y cuatro como visitante) debido a la suspensión del superclásico copero ante River en la recordada noche del "gas pimienta", deberá pagar solo dos fechas (ante Deportivo Cali en Colombia y frente a Racing o Puebla en la Bombonera).
Minutos después de que la entidad informó oficialmente su decisión, el vicepresidente del Tribunal de Disciplina, el uruguayo Adrián Leiza, anunció su renuncia al considerar "ilegítimo" el fallo.
La Confederación Sudamericana informó ayer que "las medidas de gracia fueron tomadas por única y exclusiva vez y con el parecer positivo de la Comisión de Asuntos Legales y el respaldo mayoritario de los miembros del comité ejecutivo de la Conmebol, en ocasión del Centenario de la Confederación Sudamericana de Fútbol y se aplicarán de manera automática y sin más trámites".
La entidad detalló que "las sanciones a clubes por clausura de sus estadios y las referidas al acceso de sus hinchadas fueron disminuidas en dos terceras partes de la sanción impuesta". Además, "las suspensiones de jugadores y entrenadores quedan reducidas a la mitad de la sanción impuesta".
El documento agrega que "la resolución no beneficia a quienes fueron suspendidos por casos de dopaje, agresiones físicas a árbitros o por racismo y discriminación o aquellos jugadores sancionados con sus selecciones nacionales. Así como tampoco a las multas económicas, sean principales o accesorias, las que tendrán que cumplirse en su totalidad".

Primera renuncia tras la decisión

La decisión de la Conmebol de aplicar una "medida de gracia" por el centenario de vida del organismo desembocó en la renuncia de Adrián Leiza Zunino, el vicepresidente del Tribunal de Disciplina.
"Es una resolución política, yo ya había dicho que me iba si salía. Ya no tengo nada que hablar, hay decisiones que deben respetarse. No sé qué opinan los otros miembros del Tribunal, pero mi decisión está asumida y se la voy a trasladar al presidente", anunció el directivo uruguayo en declaraciones a distintos medios.
"Este tipo de medidas son ilegítimas. No están en los estatutos cosas de esta naturaleza. Aunque no la quieren llamar así, es prácticamente una amnistía. Y hay injusticia con los que cumplieron sanciones anteriormente", agregó. Antes de abandonar el puesto en el ente sudamericano, Leiza asumió que el veredicto resulta, a su juicio, "poco creíble" en medio de las investigaciones de corrupción.
A partir del gesto de Leiza, Caio César Vieira Rocha, el brasileño presidente del Tribunal, imitaría los pasos de su colega charrúa y pegaría el portazo.

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