Se esperaba mucho más del Superclásico. La primera semifinal de la Copa Sudamericana entre Boca y River, disputada en la Bombonera, dejó a los hinchas con ganas de fútbol ya que el encuentro estuvo marcado por las fricciones, las faltas y los cruces entre jugadores rivales.
Paradójicamente, el equipo de Marcelo Gallardo, que llegaba a este duelo con un fútbol más atildado, y con ganas de reflotar su buen nivel futbolístico, fue el que más pegó. El millonario cometió 27 faltas (15 en el primer tiempo y 12 en el segundo).
Muchas de las infracciones fueron duras, como la de Leonel Vangioni sobre Juan Manuel Martínez a los cinco minutos, que derivó en la posterior salida por lesión del Burrito que salió. Y la de Leonardo Ponzio sobre Fernando Gago en el final de la primera parte, que provocó una gresca entre jugadores de ambos, la cual obligó que hasta Rodolfo Arruabarrena ingresara al campo a separar.
Producto del juego brusco, River terminó con siete jugadores amonestados (incluida toda su línea defensiva): Vangioni, Ponzio, Funes Mori, Sánchez, Teófilo Gutiérrez, Maidana (que se retiró lesionado y fue reemplazado por Pezzella) y Mercado.
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Una vez finalizado el encuentro, Arruabarrena consideró que el árbitro Silvio Trucco fue permisivo ante la sistemática estrategia de la visita de parar el juego con faltas y entendió que debió sacar alguna tarjeta roja. "Le pregunté a Trucco si se había olvidado la roja", dijo irónico el DT xeneize.
Por el lado de Boca, hubo 13 faltas, siete en la primera parte y seis en el complemento. Tan solo dos jugadores vieron la tarjeta amarilla, pero ninguno por infracciones. Daniel Cata Díaz fue amonestado por molestar a Barovero en una salida desde el fondo y Fernando Gago en un cruce verbal con Teo Gutiérrez.
La actuación de Trucco fue de perfil bajo. La falencia más notoria del juez del superclásico radicó en haber dejado pegar demasiado (sobre todo del lado de River) y en dejar pasar en el segundo tiempo algunas infracciones cometidas por jugadores que ya estaban amonestados. En Boca dicen que tanto Funes Mori como Ponzio jugaron el clásico de "prestado", ya que debieron ver la roja. Del lado millonario señalaron que el juez se dejó llevar por los gritos de la gente para cobrar sistemáticamente las infracciones cerca del área y que Boca debió tener más amonestados.

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