Portugal, exultante, recibió ayer como héroes a los hombres de la Selecçao, liderados por el capitán Cristiano Ronaldo y el seleccionador Fernando Santos, para festejar por todo lo alto su triunfo en la Eurocopa.
Este primer título internacional llena de alegría a los portugueses y da un empujón de moral a un país al que le cuesta salir a flote después de años de crisis económica.
Escoltado por el ejército del aire, el avión “Eusebio”, que transportaba a la Selecçao, aterrizó sobre suelo luso a las 11.40. Dos chorros de agua con los colores verde y rojo sirvieron para hacer pasillo a la aeronave.
Recibidos por miles de aficionados, los primeros en salir fueron la estrella Cristiano Ronaldo y el entrenador Fernando Santos, alzando el trofeo.
“El título es para todos los portugueses, para todos los emigrantes, para toda la gente que creyó en nosotros”, había afirmado Ronaldo después del partido, en el que el equipo luso ganó 1 a 0 a Francia.
Los jugadores se subieron a un autobús descapotable rotulado con la palabra “Campeones”, para ir al palacio presidencial, donde fueron recibidos por el jefe de Estado Marcelo Rebelo de Sousa, quien les concedió la Orden de Mérito.
“No hemos dormido mucho. Esta victoria es la primera, teníamos que estar aquí. Es nuestra venganza después del 2004”, dice Antonio Ribeiro de Magalhaes, un estudiante de 21 años, en referencia a la final que perdió el equipo luso ante Grecia, siendo Portugal el país anfitrión del torneo.
Doce años después de este drama nacional, Portugal consiguió por fin su primer gran título internacional.
Durante toda la noche los aficionados de todo el país celebraron por todo lo alto este triunfo memorable.
Tras la recepción en el palacio presidencial de Belem, los jugadores de la Selecçao recorrieron en autobús las principales arterias de la capital y se dirigieron a “la zona de festejo” en la propia Lisboa.

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