Jugó en las décadas de los 70 y 80. Desde muy joven se fue a Boca Juniors, en el que hizo las inferiores y volvió a Salta para jugar en Central Norte, equipo del cual es hincha; en Juventud Antoniana y el Centro Policial, entre otros.
El exdefensor también pasó por Altos Hornos Zapla, en su época más gloriosa, Atlético Ledesma y Belgrano de Córdoba. Y, en un tiempo que económicamente fue nefasto, decidió retirarse.

¿A qué edad dejaste de jugar al fútbol?
A los 34 años. Lo hice más por la falta de pago. Jugaba en Central Norte en el Nacional B, era un equipazo. Nos elogiaban en todas partes. Le ganamos a Juventud Antoniana una finalísima y clasificamos con jugadores de renombres.

Era un "generación dorada".
En aquel tiempo y con aquellos jugadores dimos el puntapié inicial para que Central Norte comience otro ciclo. Para que realmente crezca un semillero y, especialmente, que se pueda mantener la plaza en un Nacional B.

¿Y qué pasó?
Con promesas de pago que no se cumplieron, todo ese sueño de grandeza empezó a esfumarse. Yo no era de andar atrás de un directivo; en esos tiempos estaba Carmelino Ruso en Central Norte. Era como rebajarme y me daba vergüenza. Nunca le hice juicio ni nada por el estilo porque Central Norte es el club de mis amores.

Fue cuando decidiste dedicarte más al trabajo.
Yo había venido de Zapla y empecé a trabajar en el Ministerio de Bienestar Social. Después entré a trabajar en el banco. Y empece a cambiar de profesión porque un día iba a los entrenamientos y al día siguiente no. En una palabra, había poca seriedad. Me fui alejando cada vez más, decidí dejar de jugar, me dediqué al trabajo y listo.

¿Extrañaste?
Sí, una barbaridad. Para no sentir ese vacío fuerte de dejar el fútbol me fui con un amigo a jugar a San Isidro de Campo Santo en un torneo clasificatorio. Luego en El Carril y seguí así hasta llegar a integrar los equipos de veteranos. La familia fue un soporte importante también para no sentir tanto el alejamiento del fútbol.

También jugaste en el desaparecido Policial.
En Boca se portaron mal conmigo para hacerme el primer contrato. Tenía que jugar de titular en la primera frente Newell's y el técnico en vez de incluirme a mi lo pone a Tesare, quien iba por el segundo contrato profesional. Esa actitud del técnico me golpeó mucho y decidí volverme a Salta. Fue en el año 75.
Una vez en Salta me encontré con el que fue mi segundo padre, don Humberto Cajal Vaca, quien me convenció para jugar en Policial, un equipo que daba que hablar en el orden. Después me compró Zapla. También tuve un paso esporádico por Ledesma. Por Gimnasia de Jujuy y en Belgrano de Córdoba tuve como compañero a Hubert Piozzi.

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