Tan simple como cuando nació. De pocas palabras y grandes experiencias. Mate amargo de por medio, Bernardo Benjamín Guantay, el jinete salteño de 72 años que deslumbró hasta los años 90 en el Hipódromo del Jockey Club de Salta y se supo hacer respetar en las principales pistas del país, nos desvela recuerdos imborrables de los éxitos en su cabalgata por la vida.
Desde muy chico sintió el sabor del campo y trabajando como peón rural en los sembradíos de tabaco en el paraje El Encón, en la localidad de La Silleta, incursionó en el manejo del caballo, el gran compañero campestre.
"El dueño de la finca era un chileno que le gustaba mucho los caballos. Los había comprado del otro lado de la cordillera y los trajo a Salta. Después, cerca de su casa, hizo fabricar una cancha que era utilizada como potrero, que marcaron mis comienzos. Aún era un niño", recordó.
Así, y con una lágrima que se contiene de recorrer un rostro curtido por el paso del tiempo, el 'Cuchi', como lo llamaban sus amigos "taloneaba" sus vivencias. "A los 11 años de edad me vine a trabajar al hipódromo siguiendo los pasos de mis hermanos, que ya estaban instalados hace tiempo, ya tenían casa y me cobijaron', recordaba.
La primera carrera
"Fue en el año 59, cuando tenía 17 años. Los cuidadores me preguntaron si me animaba a correr, porque era livianito y ya me veían con futuro. Me acuerdo que en la primera carrera entré cuarto, pero en la segunda, con "Guacaresca", la misma yegua que me llevó a la arena, logré ganar la carrera, mi primera gran carrera". En esos momentos, y ante una mirada que se extraviaba en el tiempo, invade en el comedor de su casa un silencio contagioso que nadie se atrevería a quebrar.
Caballos argentinos
"Son buenos en comparación a otros caballos de países limítrofes. Se llevaban animales a correr inclusive en Estados Unidos, como "Calambrito", que lo vendieron a gente de Estados Unidos. En la primera carrera ganó y en la segunda se quebró la mano y tuvo que ser sacrificado. El caballo era de tres medicos salteños, entre los que estaba Durán, presidente del Jockey Club de Salta.
Clásicos importantes
Bernardo Guantay tuvo muchos clásicos importantes. Compitió no solo en la Salta, sino que lo hizo además en los hipódromos de Tucumán, Córdoba y Buenos Aires. De esta manera el turf le dejó al "Cuchi", apodo que le puso su primer patrón a los 9 años, muchos amigos y experiencia.
Récord y sueño trunco
Guantay tiene un récord de estadísticas en la provincia con las cerreras de turf. Llegó a ganar y a estar en la cima por más de una década en las principales carreras del hipódromo salteño. Cabe destacar que cada año, en lo que se denominaban "reunión anual", se realizaban entre 6,7 y hasta 60 carreras. Y dentro de estas con el caballo llamado "Prince Maton" llegó a tener varios galardones.
Un gran amigo
A pesar que había cierta rivalidad como en cualquier deporte, Guantay se caracterizaba por tener buena relación con sus colegas. "Mi gran amigo fue el "loro López". Era muy buen jockey y excelente persona. Cada vez que iba a competir a Tucumán, me buscaba en el hotel".
La desesperanza
Para Guantay, las carreras de turf en Salta se pierden no solamente por las malas administraciones de sus directivos, o por la "modernización" del deporte, sino principalmente por el avance de otro gran deporte salteño como el rugby, en donde, según insiste, avanzan constantemente sobre todo el predio y las instalaciones del Jockey.
Así, los caballos de fuerza perdieron terreno frente a los scrum, que arrasan con todo a su paso.

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