Hace 20 años se retiró del boxeo profesional.Logró ser campeón salteño, argentino, sudamericano y latinoamericano del CMB . Nunca dejó de estar vinculado al deporte que abrazó desde los 18 años. Hoy con 52, Héctor Hugo Vilte continúa siendo para muchos, el mejor boxeador que tuvo Salta. Entre recuerdos y un presente que lo tiene como director de la Escuela Municipal de Box que lleva su nombre, él pasa sus días compartiendo experiencias y un modo de vida: "El boxeo es una escuela de la vida y una incubadora de la voluntad". Un mensaje que inculca a cada uno des sus alumnos. Sencillo, padre de familia, abuelo y con las ganas intactas de ayudar a quien lo necesite, Héctor dialogó con El Tribuno.
¿Qué es de la vida de Héctor Hugo Vilte?
Me emociona y agradezco mucho que todavía se acuerden de mi para una nota. En un tiempo como el de hoy con tantas redes sociales e internet, el que uno se mantenga en el recuerdo de la gente después de tanto tiempo es muy gratificante. Antes para ser conocido tenías que haberla remado bastante y logrado muchas cosas.
Te retiraste temprano del boxeo profesional...
Tenía 31 años fue en 1994. Cuando sos número uno, el tiempo vuela y a mi se empezaba a escapar. Me había cansado el entrenar como loco y después enterarme que la pelea para la que me estaba preparando se había caído. Había comenzado a invertir en algunos negocios eso me demandaba tiempo y mi familia también. Fue una vorágine de situaciones negativas y no supe distinguir el camino que debía tomar. Llevaba una mochila muy grande y a la hora de elegir qué tenía que sacar de ella opté por el boxeo. Cuando comencé con mi carrera, todas las sedes de boxeo en el país dependían del Luna Park. Juan Carlos Lectoure era el gran promotor y cuando se enfermó comenzaron a aparecer agentes que no tenían la misma esencia y ya no pensaban en el bienestar del boxeador sino en sus intereses.Pautabas algo de palabra con ellos y terminaban pagandote lo que querían.Una gran falta de códigos que no me gustó.
¿Nunca te alejaste del boxeo ?
Jamás, el boxeo es mi vida. Todas las oportunidades que tuve de crecer, conocer y mostrarme como persona más allá del boxeador fue gracia a este deporte. Para mi es una herramienta fundamental para contener y proteger a los chicos del flagelo de las drogas. Si no es de una u otra manera, estuve vinculado siempre. Antes lo hice con el proyecto de creación de las escuelas municipales de box y ahora lo hago dirigiendo mi propia escuela.
No crees mucho en la suerte...
La suerte no existe, lo que si existe es Dios y un golpe de actitud. La vida está marcada por nuestra conducta hacia a ella
¿Qué necesita una persona que quiere dedicarse al boxeo?
El boxeo es una escuela de la vida. Una incubadora de la voluntad. Es un deporte demasiado sacrificado. El que no tiene un espíritu de ir más allá de la voluntad no sirve para esto.
¿A que boxeador admiras?
Admiro a todas aquellas personas que pueden hacer lo que yo no hago, Por eso admiro a Floyd Mayweather. Son boxeadores heterodoxos que hacen cosas que no cualquiera hace, como el mismo Ray Sugar Leonard. También mu gusta como pelea el Chino (René ) Maidana y destaco mucho a Maravilla (Sergio) Martínez. Luchó bastante para llegar donde llegó. Tuvo el valor que no tuve yo para irse del país y vivir el desarraigo. No todos conocen lo duro que es eso. Y de Salta, el Potro Abregú es alguien que trabajó mucho. Lo identifico con el nivel de esfuerzo y perseverancia que tuve yo para entrenar y seguir adelante. Después hay muchos otros que vienen muy bien.
¿Cómo ves al boxeo Salteño?
Salta es una fuente de recursos humanos con valores incondicionales para el boxeo del país y del mundo.Es muy bueno que se tome como un modo de contención.

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