Una de las figuras emblemática en los años 80 en el fútbol salteño y que defendió el arco de Juventud Antoniana fue Omar Américo Vargas (12-10-61). Con una estatura poco recomendable para el puesto pero con una enorme personalidad para atajar, llegó a la entidad de Lerma y San Luis procedente del club Comercio.
Vargas jugó en el arco de Juventud todos lo torneos habidos y por haber de aquellos tiempos, y rememoró partidos del calibre de los disputados con Boca Juniors en la mismísima Bombonera, desplazando de los titulares a Oscar Alberto Vijande, quien había arribado a Salta con la chapa de haber atajado en el club de la ribera.
"Me retiré a los 32 años porque ya estaba cansado. Recuerdo que vivía para el fútbol y no podía disfrutar de mis hijos, de la familia. Desde allí en adelante me dedique a conocer cosas que jugando al fútbol no pude. Este es un deporte que lleva mucho tiempo y dedicación, ya que no se tiene que dar ventaja", aseguró.
Tomaste esa decisión en el mejor momento de tu carrera. ¿Qué opinas ahora?
A los 32 años es la mejor edad del arquero, porque el que juega en este puesto lo hace entre los 29 y 35 años con mayor conocimiento. Y tomé esa determinación porque ya había atajado en todos los torneos que se disputaron durante aquel tiempo.
¿Te arrepentiste?
Fue el momento justo porque pude disfrutar de mis hijos y comprendí, desde otros aspectos, lo que la vida significa con ellos. Me dediqué más a mi señora que le debo todo a ella, que hizo de mamá y papá porque yo tenía que viajar mucho, con las concentraciones no estaba mucho en mi casa. Y cuando llegaba de los entrenamientos era para dormir y descansar, nada más. Me mataba entrenando y todo cansado volvía a mi hogar. Por eso reconozco que a mi señora le debo todo y es el regalo que ahora aún puedo disfrutar.
¿Qué hiciste luego de dejar el fútbol?
Me dediqué a la familia. A mi casa, a ordenarme un poco y seguir concurriendo a la cancha a ver los partidos y siempre pendiente del fútbol; de mi Juventud querido. Seguí adelante viendo crecer a mis hijos. Le agradezco a Dios que tengo tres excelentes hijos y más mis nietos. Ellos necesitan el resguardo de los padres y de los abuelos, porque la vida está totalmente desvirtuada. Y de eso es que no me descuido. Y de hablar, de enseñarles el buen comportamiento a los chicos del barrio, aconsejándolos, especialmente a los de villa Primavera, una cuna de campeones.
¿Dónde estás trabajando?
Trabajo en la administración publica del municipio local. Hoy estoy en el mercado, un puesto que lo conseguí gracias al intendente Miguel Isa. Estoy disfrutando de ese trabajo y dedicándome de lleno a retribuir la confianza de la gente que me dio la posibilidad de ser también una persona útil en el plano laboral.
¿Qué podés contar de tu época como arquero?
Llegué a Juventud Antoniana en el año 1982, venía de jugar en el club Comercio. Y en Juventud jugué hasta el año 1995, y cuando me retire ese año, justo arribó José Valdiviezo desde Tartagal, otro gran arquero.

Nos contás alguna anedocta

Cuando fuimos a jugar un partido en la Pampa, frente a Santa Rosa, el cual ganamos por 2 a 0, en el año 1985, en el momento de salir a realizar los movimientos precompetitivos, desde la tribuna me gritaron que no tenía pinta de arquero, que más bien me parecía a un chofer del colectivo. Me causó gracia y le contesté que ya iban a ver al chofer de colectivo. Luego los hinchas locales me ovacionaron porque atajé todo y hasta me llevaron a un estudio de televisión para entregarme las llaves de la ciudad a través del intendente por haber sido una figura destacada en la cancha y no lo podían creer.

Tu paso por Central Norte

Me fui a Central Norte en el año 1991. Me dieron el pase a préstamo porque había un juicio entre el banco y Juventud y el que estaba en el banco era el presidente de Central Norte, el doctor Dardo Verchán. Ahí arreglaron, como digo fui a hacer una changuita y le sacamos campeón a Central Norte, después de 10 años junto a Luis Flores y el Puma Rodolfo Garnica, los otros dos de Juventud.

¿Qué análisis haces del fútbol actual?

Hoy por hoy es tan difícil entenderlo. Antes el fútbol era más sencillo y no se si era más inteligente porque se arriesgaba más. En un mosaico, entre cuatro rivales, como si nada, se salía jugando. Estaba el caso de Eduardo Cortes de Central Norte, de Luis Flores en Juventud. Cuando Aniceto Roldán llegó a Salta lo vi grande, pero mostró sus grandes cualidades. Si hoy, estos exjugadores que nombré jugarían, estarían llenos de plata. Y antes se las cuidaba mas a la pelota, como si fuera la novia. Yo como arquero la agarraba con tanta caricia y en un solo movimiento. Ahora veo que hay arqueros que en dos tiempos la tiene que atrapar.


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