Una cosa es limpiar las amarillas del equipo y llegar "0 kilómetro" al tetradecagonal y otra cosa es rotar el equipo por rotar nomás, o por considerar que el cansancio ya se siente con tan solo catorce fechas en la espalda.
Considerar este cansancio es casi inadmisible. Qué le queda entonces a la Selección, en Chile, que acusa este problema pero con más de 50 partidos en cada jugador y en un fútbol de elite.
Pascutti anunció con total razón que hará algunos cambios en el equipo para sacarse las amarillas de encima, pero no tiene sentido hacerles perder el ritmo al resto de los titulares. Y no estamos hablando del partido de este miércoles contra San Lorenzo, el amistoso de invierno en el que, ahí sí, puede y debe utilizar un equipo alternativo.
Es un error pensar en darle descanso a la formación que logró clasificar y está realizando una campaña tremenda, salvo que alguna lesión esté dando vueltas en el vestuario. O, como mínimo, esto puede suceder en un partido. Nada más que en uno.
La principal misión que tendrá el DT de Juventud Antoniana es lograr que el equipo juegue de memoria en estos tres o cuatro partidos que le quedan a la fase regular del Federal A. Esto le dará, seguramente, el ritmo necesario para competir con los 13 mejores equipos y buscar el ascenso.

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