El equipo de Julio Falcioni se sintió tocado luego de caer estrepitosamente la fecha pasada y reaccionó en Posadas, donde venció anoche a Crucero del Norte por 3 a 1.
El triunfo de Quilmes se cimentó desde arriba, a puro cabezazo y con un aprovechamiento integral de las maniobras de pelota parada.
A imagen y semejanza del tema que inmortalizó Soda Stéreo, allá por 1995, Quilmes usó su "cabeza como un revólver" y lo liquidó por la vía aérea.
A los 19 minutos de la primera etapa, Rubén Ramírez metió un frentazo fortísimo, tras una maniobra de saque lateral desde el costado izquierdo.
Un poco más tarde, el mismo goleador santafesino ganó en el área y descolocó al arquero Horacio Ramírez, luego de un envío de Alan Alegre desde el costado derecho.
En el comienzo del segundo período, a los 10 minutos, Nicolás Dematei ejecutó un tiro libre fuerte, el arquero Fabián Assmann manoteó pero no logró impedir que la pelota traspasase la línea.
De este modo, Crucero del Norte concretó el descuento y se entusiasmó con la posibilidad de la igualdad.
Sin embargo, a los 13 minutos, Julio Barraza vio la tarjeta roja por doble amonestación (un foul a Diego Buonanotte) y las chances del colectivero mermaron, más allá del ímpetu y la vergüenza deportiva que se mantuvo hasta el final.
Lo cierto es que Quilmes, con ventaja numérica y el resultado a su favor, manejó el desarrollo y amplió las cifras, con un nuevo cabezazo de Mariano Uglessich, que saltó más alto que Gabriel Tomasini y batió por tercera vez la valla visitante.
Esta victoria no solo le sirvió a Quilmes para recuperarse del 0-4 de la semana pasada ante Sarmiento de Junín, sino que también aquietó las aguas y volvió a reencontrarse con su gente. Llegó a los 9 puntos en la clasificación y alcanzó su segundo triunfo en el certamen.
El conjunto misionero se quedó con 5 unidades y acumuló su quinta caída en el campeonato, cuarta consecutiva en condición de visitante, en la que no obtuvo ningún punto.

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