Racing tuvo la fiesta que ansiaba desde hace 13 años y fue el momento para que las generaciones se unan por los colores de la gloriosa Academia. Padres e hijos, madres e hijas, abuelos, todos fueron protagonistas y celebraron la consagración del equipo de Diego Cocca en el Cilindro de Avellaneda.
Los hinchas habían agotado las entradas en tiempo récord, porque todos querían estar en esta jornada histórica. Ayer, desde temprano, el estadio fue recibiendo a los hinchas, que llegaron confiados, pero ansiosos por ver jugar al equipo y principalmente por gritar campeón.
El gol de Centurión, en complicidad con un defensor de Godoy Cruz, puso a los hinchas a delirar y fue el momento que padres e hijos se abrazaron tan fuerte como la pasión que sienten por Racing.
El final del partido fue una continuación de los festejos. Milito recibió la copa del Transición; el resto de los jugadores celebraron, dieron la vuelta, pasaron por el vestuario y volvieron al campo de juego con el estadio a oscuras y bajo la melodía de "Música ligera" y la inconfundible voz de Gustavo Cerati, el hincha de Racing que se alejó de este mundo el pasado 4 de septiembre.
El plantel y el cuerpo técnico, acompañados por sus familiares, subieron nuevamente al escenario y los referentes tomaron la palabra. Obviamente, el delantero Diego Milito fue el más ovacionado por los fanáticos que permanecieron en el estadio hasta varias horas después de finalizado el partido.
La fiesta de Racing no será de una noche; los festejos se repetirán, las emociones volverán a vivirse y la cargadas a Independiente, el clásico rival, se multiplicarán. Así es el fútbol.
El festejo es más que valido tras trece años de espera, de sufrimientos que llegaron a su fin para la Academia.

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