La quinta fue, al fin, la vencida. Después de cuatro finales plenas de frustración, la Argentina superó a Croacia por 3-2 y alzó por primera vez en su historia la Copa Davis , a casi 93 años de su debut en este legendario certamen, allá por 1923. Un trofeo mágico y esquivo, que recién se rindió a los brazos albicelestes acaso cuando las circunstancias menos lo indicaban. Aquí, algunas de las razones y curiosidades por las que la Argentina será anfitriona, durante un año, de la copa creada en 1900 por el estadounidense Dwight Davis.
Todo como visitante. El sorteo, realizado en septiembre de 2015, le había dado la espalda a la Argentina. Siempre hubo que jugar fuera de casa. Pero se superó sucesivamente a Polonia (3-2), en Gdansk; a Italia (3-1), en Pesaro, y a Gran Bretaña (3-2), en Glasgow, antes del 3-2 en la final sobre Croacia, en Zagreb. Un sendero inverso a lo sucedido en 2008, cuando se disputaron los cuatro encuentros en casa.
Contra la tendencia histórica. Durante muchos años, a la Argentina le costaba conseguir resultados positivos fuera de casa. Pero, desde el regreso al Grupo Mundial, en 2002, se consiguieron 13 triunfos y se sufrieron 11 caídas como visitante. Las cuatro victorias logradas este año permitieron dar vuelta una circunstancia usualmente desfavorable para nuestro país. Por otra parte, en los últimos tiempos el equipo argentino se acostumbró a revertir momentos desfavorables: tras llegar 1-2 al domingo, se impuso por 3-2 frente a Israel (repechaje 2014), Brasil (primera rueda en 2015), y Croacia (final 2016).
Hay equipo
En esta temporada, el capitán Daniel Orsanic apeló a siete nombres para las cuatro series disputadas. Contra Polonia acudieron Leonardo Mayer , Guido Pella , Carlos Berlocq y Renzo Olivo ; frente a Italia hubo bastante renovación, se sumaron Juan Martín del Potro , Federico Delbonis y Juan Mónaco y continuó Pella, y ante Gran Bretaña, el cambio fue el regreso de Mayer en lugar de Pico Mónaco. Frente a Croacia, Orsanic repitió el equipo que dispuso para la semifinal. Luego, a su modo, cada uno aportó victorias cruciales en el camino hacia esta conquista. Por caso: Delbonis, decisivo contra Italia, no disputó ningún punto contra Gran Bretaña; a pesar de que arrastró una larga serie negativa en el circuito, Orsanic le ratificó la confianza, y tras verlo bien en los ensayos, le confió el segundo single. Por su lado, Pella, importante durante la temporada, no disputó ningún encuentro de la final.
Sin Top 10
Históricamente siempre se consideró necesario tener al menos un jugador ubicado dentro de los diez mejores para tener aspiraciones concretas de ganar la Copa Davis. Pero lo concreto es que la Argentina se consagró final sin un jugador dentro de los diez primeros del mundo. Contra Polonia, los de mejor ranking eran Mayer (entonces 41°) y Pella (42°); frente a Italia, el número 1 del equipo era Delbonis (40°); contra Gran Bretaña, también el mejor ubicado era el zurdo de Azul (40°), que no estuvo en ninguno de los cinco puntos. Y en la final, el mejor ubicado fue Del Potro (38°), más allá de que, en los últimos meses, la Torre de Tandil exhibió un juego claramente a la altura de los mejores, sin que eso haya quedado reflejado en su ranking.
Resultados en equipo
Contra Polonia, en el estreno, los puntos vitales los aportaron Leonardo Mayer (2 singles) y Guido Pella. Frente a Italia, el héroe fue Federico Delbonis (2 victorias en singles), más el aporte de Pella y Juan Martín del Potro en dobles. En la semifinal, los puntos llegaron por los triunfos en singles de Del Potro, Pella y Mayer, y en la final, fue decisivo Del Potro con sus dos triunfos en singles, y nuevamente Delbonis en el cierre. En definitiva: de los 12 puntos ganados por la Argentina a lo largo del año en la Davis, Mayer, Delbonis y Del Potro aportaron tres cada uno en singles; la cuenta se completa con dos puntos individuales que aportó Pella, y el dobles que conformaron Del Potro y Pella contra Italia.
Del Potro y el mejor reencuentro
Cuatro años pasó Del Potro al margen de la Copa Davis, entre lesiones y diferencias con la conducción del equipo o la Asociación Argentina de Tenis. Atrás también quedaron las críticas que recibió por llegar agotado a la final en Mar del Plata 2008 contra España, y la frustración en Sevilla 2011, cuando no pudo contra dos gigantes del polvo de ladrillo como Rafael Nadal y David Ferrer. En un 2016 que jamás olvidará, volvió a jugar, a ser competitivo, a jugar de igual a igual contra los mejores y después a ganarles, a obtener una medalla olímpica... y a ser campeón de la Copa Davis, con una remontada histórica frente a Marin Cilic, después de estar dos sets abajo. Increíble.
El mensaje de los valores
'Un equipo. Un país. Un sueño'. Casi desde el comienzo de su gestión, el capitán Daniel Orsanic se aferró al concepto de unidad dentro del equipo, a la necesidad de priorizar el compañerismo. 'El lema 'un equipo, un país, un sueño' tiene que ver con querer hacer partícipes a todos en esta competencia. Esta fuerza que tienen los valores creo que es lo que más impactó en la gente y quizás por eso se reflejó esa imagen de equipo, cada uno se potenció muchísimo dentro de la cancha y fuera sentí que cada vez éramos un grupo más compacto. A un equipo de Copa Davis lo que le importa es la gloria, ese espíritu amateur que está en cada uno de los profesionales', explicó Orsanic. Su mensaje encontró eco y también forma parte de un logro histórico para el tenis argentino.

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