Para ser sede de los Juegos Olímpicos y estar a la altura de la cita deportiva más importante del año, el Gobierno de brasileño y la Alcaidía de Río de Janeiro han volcado muchos millones de dólares en la construcción de estadios. Nadie se pone de acuerdo todavía sobre cuánto se gastó en total, ya que, según las diferentes fuentes, las cifras van de mil a 3 mil millones de dólares.
Solo en el Centro Olímpico Acuático, las Arenas Futuro y Carioca, el Centro Olímpico de Tenis, el Centro María Lenk y el Velódromo Olímpico se gastaron más de 700 millones de dólares. Hay otros nuevos escenarios de competencias de los cuales no se han brindado los montos oficiales de costo y por tal razón se dan las fluctuaciones en el cierre final de dinero invertido.
Otros escenarios nuevos que se utilizarán en Río son el Campo Olímpico de Golf, el estadio Deodoro (donde se jugará al rugby y también para el pentatlón moderno), el Centro de BMX, la pista de canotaje eslalom y el Centro Olímpico de Hockey.
Donde sí hay una certeza es en lo que sucederá con esas instalaciones una vez concluidas las pruebas. Las piscinas del Centro Acuático se desmontarán y se armarán en distintas localidades de Brasil; en la Arena Futuro se establecerán cuatro escuelas públicas. La Arena Carioca, con tres recintos bien diferenciados, será escenario de recitales, se armará un gimnasio olímpico y una escuela para futuros atletas olímpicos.
En tanto, la cancha de golf (con capacidad para 15 mil personas) se transformará en una instalación pública para promover el deporte en Brasil.

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