Goleador de raza, histórico ídolo de Central Norte, quien supo deslumbrar a todo barrio norte con sus cualidades de profesional entre los años 1964 al 1976. El Balita Aguirre fue uno de los mayores exponentes del fútbol salteño. A sus 68 años, jubilado de la Municipalidad y fuera de actividad, en diálogo con El Tribuno, el legendario delantero azabache rememoró su gloria.

¿Se siente olvidado por el fútbol salteño?
Uno cumple años y parece que está guardado en un garaje como un auto viejo. Vuelve a rememorar cosas pasadas y presentes con este tipo de notas, no solo de la vida, sino lo que me dio el fútbol en todo los años de mi vida deportiva.

Para usted, ¿qué significa Central Norte?
Prácticamente, mi vida. Central Norte me dio trabajo, mi casa, ser conocido y respetado en Salta como futbolista y persona. Son las cosas gratas que te da el fútbol. Después, los grandes amigos, no solo de Central, sino también de Juventud y de Gimnasia. Tenía 16 años cuando pasé de Colón a Central Norte. No sé si el periodismo me hizo grande o fui grande de verdad, pero le agradezco mucho.

Fue un delantero que no perdonaba ...
En la cancha no me importaba quien estaba adelante. Enfrenté a mi hermano y a mi sobrino cuando jugaban en Colón y los dos me querían marcar. Me acuerdo que en una pelota choqué con mi hermano y metí la pata fuerte, como siempre, y me dijo: "¿Qué, estás jugando por la mamá?".

Enfrentó a grandes figuras del fútbol nacional. ¿Recuerda a alguna?
Hace 25 años, aproximadamente, jugamos un campeonato nacional de veteranos. Un año antes fui a jugar a Santiago del Estero con Juventud, pero al año siguiente volví con Central Norte. Recuerdo que enfrentamos a los mendocinos. Antes de empezar el partido se acercó a saludarme una figura mundial como Darío Felman y me dijo: 'Te voy a hacer una pregunta, sin ofenderte: ¿seguís pateando como antes?". Los jugadores de Central Norte metíamos la pata hasta en cancha de Boca.

¿Qué otras anécdotas recuerda?
Independiente del 77, campeón de América, me iba a llevar, pero en una jugada desafortunada en un partido con Juventud, me quebraron tibia y peroné. Me acuerdo que fue un clásico que se jugó en cancha de Juventud. Estaba todo arreglado para ir a jugar a Independiente. Ese día me mandé un partidazo, de esos inolvidables donde te salen todas. Fuera de eso, me acuerdo que le metí un gol a Miguel Angel Santoro.

¿Por qué se fue de Central Norte?
Me echaron. Me pareció raro que un jugador que quiere tanto a la institución se fuera del club así. Sentía que al echarme me estaban cambiando de apellido. Cuando tenés cierta edad, no te pueden hacer eso después de haber defendido 14 años los colores de Central Norte. Es más, antes en el fútbol de Salta jugábamos por la camiseta y para salir de la pobreza. Me dolió un montón irme de la institución así. Por mis venas me corre sangre negra y blanca.

¿Es de ir a la cancha?
No voy mucho, porque se terminó el fútbol de antes; jugábamos con amor, dejábamos todo en la cancha. Si estabas lastimado, seguíamos jugando.

¿Hasta qué edad jugó como profesional?
Jugué al fútbol hasta los 33 años. Fui contratado por Talleres de Perico a Jujuy. Después jugué en el equipo de veteranos de la Municipalidad, pero dejé de hacerlo porque me pegaban mucho y me podían quebrar.

¿Qué sintió cuando su hijo Ariel jugó en Central Norte?
Fue como si yo lo estaría haciendo de nuevo. Mi hijo tenía el mismo ímpetu, la misma actitud de su padre, dejando todo en la cancha. Le pasó lo mismo que a mí, con la diferencia que yo era más viejo y él más joven. A uno lo corrieron por viejo, al otro por joven y por no saberlo encaminar. Para el jugador tenés que ser como un padre, hay que saberlo dominar. No solo pasó con mi hijo, también a otros exjugadores. No sé si fue por el nombre o por qué, pero corrieron a muchos. Nos dolió en el alma que corran a nuestros hijos.

¿Cómo ve al club en la actualidad?
Mucho mejor, está cambiando como institución. La vez pasada fui, los jugadores están bien cuidados, tiene todas las cosas para trabajar tranquilos.

¿El fútbol salteño está en decadencia?
Está completamente para abajo, dejaron de trabajar en las inferiores. Fuera de eso, la Liga Salteña borró a muchos clubes que daban semillero. Municipal y Castellano le daban chicos a Juventud. Coche Motores y Estrella del Paraná a Gimnasia; Colón y Brown a Central.

¿Qué opinión le merece lo que le pasó hace unos días al presidente de Central Norte?
Estoy a muerte con Gabriel Savino, es como si fuera mi hijo, lo tuve en brazos desde que era un chico. Esto de los barras viene de hace rato. Si les dan 100 entradas, quieren 200. Se tienen que unir todos los clubes y hacer cirugía mayor.

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