Te formaste en San Antonio y pasaste a Central Norte ...
Arranqué en uno de los barrios más antiguos de la ciudad: San Antonio. A los 15 jugué en la primera y me pusieron la cinta de capitán. Agarré la camiseta y no la solté más hasta que a los 19 años me compró Central Norte. Marcial Acosta me vio jugar, yo era marcador central o de punta derecho; él necesitaba un tres para reemplazar a quien fue mi ídolo, Juan Carlos Castillo. El Melli venía de marcarlo a Diego Maradona, no podía creer cuando Marcial me dio la tres.

Tenés una gran anécdota cuando debutaste en Central ...
Cuando jugaba en San Antonio teníamos la costumbre con unos amigos de comernos unos sandwichs o empanadas y lo asentábamos con 70/30; 70 de vino y 30 de soda. Me acuerdo que terminó el primer tiempo, Marcial estaba dando la charla y preguntó por mí; le dicen que me había ido a comer un sandwich y que andaba con un bidón. Él a los gritos me llamaba "¡qué haces guerrillero si los estoy cuidando y vos estás comiendo!".

¿Eran muy rebeldes?
Chanchín Barrios, el Tano Riggio y yo éramos los más sucios, usábamos unas vendas de hacía como dos meses, el slip era el mismo y no lo lavábamos, ellos me decían que era cábala. Pero era por demás, parecían de yeso. Un día entró Marcial, sacó las cosas de los tres, le tiró alcohol y quemó todo por sucios.

Tenés un cariño muy especial por Marcial ...
Él fue lo máximo, sacando al Melli Castillo. Me puso a jugar de marcador de punta izquierda sin ser zurdo. Me costaba pero el viejo me hizo así, él me decía "la práctica termina a las 18, vos te quedás hasta las 19, quedate en el paredón, pegale y enganchá". Así me hizo tres.

Le hicieron iniquidades ...
Sí, pobre viejo, una vez le escondimos la dentadura. Estábamos en el hospedaje, me mandó el Loco Arroyo y Hairala, como yo era pichón, le saqué la dentadura que la dejaba en un vaso y la puse al costado de la cama. El perro de doña Marta, en ese tiempo era utilera, la agarró y se la llevó. Marcial renegaba pero no nos quería preguntar por vergüenza, mientras el perrito jugaba con la dentadura el viejo lo llamaba "vení, vení ... pichichu". Cómo nos reímos.

¿Qué otra anécdota te quedó marcada?
En un partido contra Argentinos Juniors me tocó marcar a Ereros, delantero. Ellos venían de salir campeones del Metropolitano en el 84. Nos tocó jugar en un Nacional. En una jugada me tiró una pelota larga, voy a la par y se la saco, en eso escucho que me gritan: "¡Bien Fibrón! Miro y era Ramonera Apaza, le pregunto ¿por qué lo decís? "Qué marcador!", me dice.

¿Jugaste muchos clásicos en tu carrera?
Me di el lujo de jugar los mejores clásicos, antes que me compre Central jugué el clásico San Antonio-Colón, eso era terrible en la B. Después Central-Juventud, Gimnasia de Jujuy-Zapla. En Bolivia también fui parte de Oriente Petrolero y Bolívar.

¿En qué cambio el fútbol?
No se sabe marcar. Marcial me enseñó que no se debía cometer tres errores: primero que el delantero reciba la pelota; segundo que gire y tercero que te agarre con pelota dominada.

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